Halloween Costume ideas 2015

Destruyendo a los cuatro jinetes del ateísmo: Richard Dawkins - Parte I (El espejismo de Dawkins)



Richard Dawkins se ha levantado como el “niño travieso” del movimiento que se conoce como el Nuevo Ateísmo. Su libro más vendido “El Espejismo de Dios” se ha convertido en el centro de la literatura de ese movimiento. En el libro, Dawkins tiene el objetivo de mostrar que la creencia en Dios es una ilusión o espejismo, es decir, "una persistente falsa creencia o impresión", o peor todavía, "una persistente falsa creencia mantenida frente a fuerte evidencia contradictoria."[1]En las páginas 157-158 [de la versión en inglés] de su libro, Dawkins resume lo que él llama "el argumento central de mi libro". Observemos bien. Si este argumento fracasa, entonces el libro de Dawkins está hueco en su núcleo. Y, de hecho, el argumento es vergonzosamente débil.
El argumento va de la siguiente manera:
1. Uno de los grandes retos para el intelecto humano ha sido explicar cómo aparece en el Universo la compleja e improbable apariencia de diseño.
2. La tentación natural es atribuir a la apariencia de diseño el propio diseño.
3. La tentación es falsa, porque la hipótesis del diseñador genera inmediatamente el problema de quién ha diseñado al diseñador.
4. La explicación más ingeniosa y poderosa descubierta es la evolución darwiniana mediante la selección natural.
5. Todavía no tenemos una explicación equivalente para la física.
6. No deberíamos perder la esperanza de que apareciera una mejor explicación en la física, algo tan poderoso como es el darwinismo para la biología.
Por lo tanto, es casi seguro que Dios no existe.
Este argumento es discordante porque la conclusión atea de que "Por lo tanto, es casi seguro que Dios no existe" parece venir de repente de la nada. No se necesita ser filósofo para darse cuenta de que esa conclusión no se deduce de los seis enunciados anteriores.
En efecto, si tomamos esos seis enunciados como premisas de un argumento con la intención de insinuar, de una forma lógica, la conclusión "Por lo tanto, es casi seguro que Dios no existe", entonces el argumento es patentemente inválido. No hay reglas lógicas de inferencia que permitirían que se saque esa conclusión desde esas seis premisas.
Una interpretación más caritativa sería tomar esos seis enunciados, no como premisas sino como enunciados resumidos de los seis pasos en el argumento acumulativo de Dawkins para su conclusión de que Dios no existe. Pero incluso en esta interpretación caritativa, la conclusión "Por lo tanto, es casi seguro que Dios no existe" simplemente no se deduce de esos seis pasos, aun si concedemos que cada uno de ellos es verdadero y está justificado. La única ilusión o espejismo que se demuestra aquí es la convicción de Dawkins de que este “es un argumento muy serio en contra de la existencia de Dios”.[2]
Entonces, ¿qué se deduce de los seis pasos del argumento de Dawkins? Como más, todo lo que se deduce es que no deberíamos inferir la existencia de Dios sobre la base de la apariencia de diseño en el universo. Pero esa conclusión es bastantemente compatible con la existencia de Dios e incluso con nuestra creencia justificada en la existencia de Dios. Tal vez deberíamos creer en Dios sobre la base del argumento cosmológico o del argumento ontológico o del argumento moral. Tal vez nuestra creencia en Dios no está basada en ningún argumento, sino que está basada en la experiencia religiosa o en revelación divina. Tal vez Dios quiere que creamos en Él simplemente por fe. El punto es que rechazar los argumentos del diseño a favor de la existencia de Dios no hace nada para probar que Dios no existe, o ni siquiera para probar que la creencia en Dios no está justificada. De hecho, muchos teólogos cristianos han rechazado argumentos a favor de la existencia de Dios sin tener que comprometerse al ateísmo.
Así que el argumento de Dawkins a favor del ateísmo es un fracaso aun si concedemos, como hipótesis, todos sus pasos. Pero, de hecho, en cualquier caso varios de esos pasos son plausiblemente falsos. Solamente tomemos el paso (3), por ejemplo. La afirmación de Dawkins aquí es que uno no está justificado en inferir el diseño como la mejor explicación del orden complejo del universo porque entonces surge un nuevo problema: ¿quién diseñó al diseñador?
Esta objeción está errónea, por lo menos, por dos razones:
En primer lugar, para reconocer a una explicación como la mejor, uno no necesita tener una explicación de la explicación. Este es un punto elemental referente a la inferencia a la mejor explicación como se practica en la filosofía de la ciencia. Si arqueólogos excavando en la tierra fueran a descubrir artefactos que parecieran puntas de flechas, hachas y fragmentos de cerámica, ellos estarían justificados en inferir que esos artefactos no son el resultado casual de la sedimentación y de la metamorfosis, sino que son productos de algún grupo desconocido de personas, aunque ellos no tuvieran explicación de quiénes fueron esas personas o de dónde vinieron. De igual manera, si los astronautas fuesen a encontrar un montón de máquinas en la parte posterior de la luna, ellos estarían justificados en inferir que eso sería el producto de agentes inteligentes extra-terrestres, aun si ellos no tuvieran ni la menor idea de quienes eran estos agentes extra-terrestres o de cómo llegaron allí.
Para reconocer una explicación como la mejor, uno no necesita poder explicar la explicación. De hecho, exigir que se haga eso llevaría a una regresión infinita de explicaciones, de modo que nada podría ser explicado y la ciencia sería destruida. Así también en el caso que tenemos aquí, para reconocer que el diseño inteligente es la mejor explicación de la apariencia de diseño en el universo, uno no necesita poder explicar el diseñador.
En segundo lugar, Dawkins piensa que en el caso de un diseñador divino del universo, el diseñador es simplemente tan complejo como lo que tiene que ser explicado, por lo que no se hace ningún avance explicativo. Esa objeción plantea todo tipo de preguntas acerca del papel que desempeña la simplicidad en evaluar las explicaciones competitivas—por ejemplo, como la simplicidad tiene que ser sopesada en comparación con otros criterios como el poder explicativo, el alcance explicativo, la plausibilidad, etc. Si una hipótesis menos sencilla excede a sus rivales en el alcance y poder explicativo, por ejemplo, entonces podría ser la explicación preferida, a pesar del sacrificio en la simplicidad.
Pero dejemos esas preguntas a un lado. El error fundamental de Dawkins está en su suposición de que un diseñador divino es una entidad comparable en complejidad con el universo. Como una mente incorpórea, Dios es una entidad increíblemente simple. Como una entidad no física, una mente no está compuesta por partes y sus propiedades principales, como la auto-conciencia, la racionalidad, y volición, son esenciales para ella. En contraste con el universo contingente y abigarrado, con todas sus cantidades y constantes físicas inexplicables (que se mencionan en el quinto paso del argumento de Dawkins),[3] una mente divina es sorprendentemente simple o sencilla. Ciertamente, dicha mente podría tener ideas complejas (podría estar pensando, por ejemplo, sobre el cálculo infinitesimal) pero la mente en sí es una entidad increíblemente simple. Dawkins, evidentemente, ha confundido las ideas de la mente, las cuales en efecto podrían ser complejas, con la mente misma, la cual es una entidad increíblemente simple.[4]Por lo tanto, postular una mente divina detrás del universo definitivamente representa un avance en la simplicidad, para lo que sea que esto sirva.
Otros pasos en el argumento de Dawkins también son problemáticos, pero creo que se ha dicho bastante para mostrar que su argumento no hace nada para socavar una inferencia de diseño basada en la complejidad del universo, sin mencionar de cómo eso sirve como una justificación del ateísmo.
Hace varios años, mi colega ateo Quentin Smith informalmente coronó el argumento en contra de Dios de Stephen Hawking en el libro A Brief History of Time [Una Breve Historia del Tiempo] como “el peor argumento ateo en la historia del pensamiento Occidental.”[5]Con el advenimiento del “Espejismo de Dios” de Richard Dawkins el tiempo ha llegado, creo yo, de despojar a Hawking de esta pesada corona y reconocer la ascensión de Dawkins al trono.


Referencia:
[1] Richard Dawkins, El Espejismo de Dios (Editorial Espasa Calpe, 2006).
[2]Ibíd., 185. De hecho, él se llena la boca de haber ofrecido una “refutación irrefutable”, “tan devastadora” de la existencia de Dios.
[3]Conocido de otra manera como el ajuste fino del universo para la vida. El optimismo que expresa el paso (6) del argumento de Dawkins con respecto a encontrar una explicación física para el ajuste fino del cosmos está completamente sin base y representa un poco más que la fe de un naturalista. Para ver una discusión del argumento del diseño desde el ajuste fino de las contantes y cantidades de la naturaleza, véase el libro Reasonable Faith, Tercera Edición de William Lane Craig (publicado por Crossway en el 2008), páginas 159-179.
[4]Su confusión se hace evidente cuando se queja “Un Dios capaz de monitorizar y controlar continuamente el estado individual de cada partícula en el universo no puede ser simple […]Peor aún (desde el punto de vista de la simplicidad): las otras partes de la gigantesca conciencia de Dios están simultáneamente preocupadas por los hechos, emociones y oraciones de cada ser humano —y de cualquier otro extraterrestre que pudiera haber en otros planetas en esta y en los otros cien mil millones de galaxias—. (El Espejismo de Dios, 149). Esto mezcla a Dios con lo que Dios está pensando. Decir que Dios, como una entidad inmaterial, es extraordinariamente simple no es endorsar la doctrina de Aquino de que Dios es lógicamente simple (algo que es rechazado por Dawkins en la página 150). Dios podría tener diversas propiedades sin tener el tipo de complejidad de la que está hablando Dawkins, es decir, las “heterogeneidad de las partes” (150).
[5]Quentin Smith, "The Wave Function of a Godless Universe," [La Función de Onda de un Universo sin Dios] in Theism, Atheism, and Big Bang Cosmology [en Teísmo, Ateísmo y la Cosmología del Big Bang] (Oxford: Clarendon Press, 1993), 322.

Publicar un comentario

MKRdezign

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con la tecnología de Blogger.
Javascript DisablePlease Enable Javascript To See All Widget