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Las primeras dos entregas de esta serie abordaron tres razones para el fenómeno conocido como el “nuevo ateísmo”. Esta fresca raza de ateísmo se distingue de sus predecesores por el comportamiento más militante (si bien no violento) y fervoroso de sus defensores, como Richard Dawkins (The God Delusion), Sam Harris (Letter to a Christian Nation), Christopher Hitchens (God Is Not Great) y Daniel Dennett (Breaking the Spell).

La primera parte de mi serie sugiere que, mientras los ateos tradicionales siempre han considerado a la religión como ilusoria, los nuevos ateos ahora la consideran como peligrosa debido al crecimiento del islamismo tradicional y la percepción de una mezcla de la religión y la física. La segunda parte trata de cómo el crecimiento del movimiento de Diseño Inteligente (DI) también contribuyó a este tipo de ateísmo más estridente.


En este artículo final, ofrezco dos factores adicionales que creo que impactan también en el fenómeno del nuevo ateísmo.


4. La preocupación última de la humanidad El teólogo filosófico Paul Tillich (1886-1965) sostenía que, independientemente de si una persona cree en la existencia en Dios, todos gravitan hacia lo que equivale a una “preocupación última”. En otras palabras, todos, incluyendo los ateos, identifican y buscan un tema esencial o fuente de valor en la vida. Para quienes rechazan la creencia en un Dios trascendente y personal, esta preocupación última puede ser asignada a una cuestión inmanente e impersonal, como el hedonismo, la etnicidad, la política y la ciencia.

Otros filósofos y teólogos han concordado con la perspectiva de Tillich, refiriéndose en consecuencia a los humanos como homo religiosus (“hombre religioso”). Aun cuando se rechace la expresión religiosa tradicional, los seres humanos tienen un instinto inherentemente espiritual que asume inevitablemente otras formas. Si la evaluación de Tillich de la humanidad es correcta, entonces los seres humanos, por su propia naturaleza, necesitan una “razón para ser”.


La Biblia parece concordar con esta evaluación. Dice que quienes rechazan al Dios vivo y verdadero participan en alguna forma de idolatría. El apóstol Pablo dice, con relación a las naciones paganas que rechazaron a Dios:


“Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador” (Romanos 1:25).


Desde una perspectiva bíblica, los seres humanos pueden rechazar la creencia en Dios pero no pueden despojarse de la religiosidad innata debido a que han sido creados a la imagen de Dios (Génesis 1:26-27).


Como filósofo cristiano, creo que esto explica ciertas cosas acerca de los incrédulos en general y de los ateos en particular. Los seres humanos pecadores se encuentran tironeados entre necesitar a Dios por un lado y desear su propia autonomía por el otro. Parte de la ferocidad del fenómeno del nuevo ateísmo surge de la incapacidad frustrante del ateo de separarse realmente de su necesidad espiritual del Creador.


5. La más grande de las grandes preguntas de la vida A los filósofos les encanta hablar de las denominadas “grandes preguntas” de la vida. Esto interrogantes involucran el origen y destino, los valores y el significado y propósito de la vida humanos. Sin embargo, la más grande de las grandes preguntas tiene que ver con la existencia de Dios. ¿Existe Dios? ¿Cómo puede ser conocido Dios? ¿Cuál es la relación de Dios con el cosmos y con la humanidad?

Como filósofo, no creo que ninguna cosmovisión sea verdaderamente neutral con relación a la pregunta de Dios. Inevitablemente, todas las cosmovisiones afirman a Dios (teología) o lo niegan (ateología). Aun los agnósticos (que dicen no saber si Dios existe) viven sus vidas como si existiera Dios o viven como si no existiera (la mayoría escogen lo último, porque si no asistirían a cultos religiosos semana por medio).


Los nuevos ateos parecen consumidos por la pregunta de Dios por las diferentes razones que he identificado en esta serie. Sin embargo, creo que la razón última del nuevo ateísmo es el número 5: el hombre no puede vivir sin hacer frente a la pregunta de Dios. La creencia en Dios es la mayor de las ilusiones del hombre o es la mayor verdad y realidad del hombre. En cuanto a mí, la existencia de Dios da sentido a las realidades más significativas de la vida, como la ciencia, la matemática, la lógica y los valores, pero especialmente los seres humanos.



En la primera entrega de esta serie escribí acerca del fenómeno conocido como el “nuevo ateísmo”. En 2007, cuatro libros que apoyaban el ateísmo (el punto de vista de que no existe ningún Dios o dioses) fueron éxitos de librería. Estos cuatro jinetes del ateísmo incluyen a Richard Dawkins (The God Delusion), Sam Harris (Letter to a Christian Nation), Christopher Hitchens (God Is Not Great) y Daniel Dennett (Breaking the Spell).

En la primera parte indiqué dos de las cinco razones por las que estos nuevos ateos “frontales” son tan celosos de su cosmovisión. Mencioné que, mientras que los ateos tradicionales siempre han considerado a la religión como algo ilusorio, el crecimiento del islamismo radical y la percepción de una mezcla entre la religión y la política, entre otras cosas, han influido para que los nuevos ateos consideren ahora a la religión como peligrosa.


En este artículo analizaré un tercer factor que ha contribuido al surgimiento de este tipo más estridente de ateísmo.


3. Reacción al movimiento de Diseño Inteligente En la última década ha aparecido un nuevo movimiento en el mercado de las ideas que ha buscado cuestionar el paradigma darwiniano ateo y naturalista con relación al origen y el desarrollo de la vida sobre el planeta Tierra. Este nuevo movimiento es conocido como Diseño Inteligente (DI). Propugna el punto de vista “científico” de que la mejor forma de explicar la complejidad de la vida sobre este planeta es en términos de un agente causal inteligente. Algunos de los líderes de esta cruzada son Phillip Johnson, Michael Behe y William Dembski. Los esfuerzos de estos líderes y otros por hacer que el DI forme parte de los planes de estudio de ciencias en las escuelas públicas ha sido cuestionado en los tribunales acaloradamente en todo el país.

Los nuevos ateos, en términos generales, consideran que el DI es religión y no ciencia. También hacen equiparan al DI con el creacionismo de la tierra joven, el punto de vista científicamente erróneo de que Dios creó el mundo mediante un fiat divino unos seis a diez mil años atrás. Disgustados con los creacionistas de la tierra joven, los nuevos ateos consideran que toda la campaña de DI ha invadido su territorio, propiciando la religión bajo la apariencia de ciencia. Peor aún, los nuevos ateos creen que los defensores de DI recurren a la política para ganar una batalla que no puede ser ganada a través del análisis científico objetivo.


Lamentablemente, entre las tormentas de fuego y las controversias de los medios, las diversas diferencias entre las opiniones cristianas sobre el origen del universo (como el creacionismo de la tierra antigua y la evolución teísta) a menudo quedan relegadas. Los modelos alternativos que permiten la verificación científica y la invitan para determinar la credibilidad de sus explicaciones (como el modelo de creación de Reasons To Believe) terminan abandonados o ignorados.


Además, los nuevos ateos contribuyen a la lucha entre el darwinismo y el DI al proteger dogmáticamente a la evolución como un hecho irrefutable. (A decir verdad, los físicos tienen muchas menos inhibiciones para criticar las teorías de Einstein que los biólogos en su tratamiento de la teoría de Darwin.) En su nivel más puro, la empresa científica debería ser una búsqueda desapasionada y objetiva de la verdad acerca del mundo natural, sometiendo todas las teorías y modelos a verificaciones continuas y completas.


Sin embargo, parece que algunos dentro de la comunidad científica secular han decidido permitir sólo explicaciones naturalistas, y a todo el que cuestione su posición no se le otorgará un lugar en la mesa de la investigación científica. Muchos ateos dan la impresión de aferrarse a la teoría de la evolución con un fervor que parece religioso, como lo ilustran unos comentarios hechos por Dawkins:


“Es absolutamente seguro decir que si uno se encuentra con alguien que dice no creer en la evolución, esa persona es ignorante, estúpida o insana (o malvada, pero prefiero no considerar esto)”.

Si los ateos tienen razón en cuanto a que la religión es irracional e ilusoria, entonces al parecer el creacionismo recibiría una derrota mayor si los científicos seculares permitieran a sus defensores responsables un lugar en la mesa y luego falsaran desapasionadamente sus afirmaciones.


También, la cosmovisión cristiana probablemente sería considerada con mayor legitimidad si se percibiera que la ciencia es de gran valor para los creyentes. Los cristianos capacitados en las ciencias naturales pueden y deberían trabajar duro para ganar un lugar legítimo en la mesa de la investigación científica.


En la tercera parte de esta serie analizaré brevemente dos temas adicionales que creo que son útiles para entender el surgimiento del denominado nuevo ateísmo.




En 2007 cuatro libros sobre el ateísmo (el punto de vista de que no existe Dios o dioses) alcanzaron los primeros puestos entre los libros más vendidos. Estos libros fueron escritos por Richard Dawkins (The God Delusion), Sam Harris (Letter to a Christian Nation), Christopher Hitchens (God Is Not Great) y Daniel Dennett (Breaking the Spell), personas abiertamente ateas. Si bien los ateos constituyen un porcentaje relativamente pequeño de la población mundial, el denominado “nuevo ateísmo” ha logrado atraer una atención considerable a su filosofía de vida sin Dios. En oposición directa a la visión bíblica de que Dios creó la humanidad, los ateos insisten en que la humanidad creó a Dios.

Al observar el interés reciente en el pensamiento ateo, los creyentes religiosos se muestran perplejos ante el hecho de que los ateos dediquen tanto tiempo y energía a escribir libros para refutar lo que consideran una ilusión. Por ejemplo, he escuchado a cristianos decir que si bien ellos no creen en cosas como los duendes tampoco se involucran en esfuerzos acalorados para persuadir a otras personas que dejen de creer en este tipo de realidades inexistentes. Estos encuentros con los “ateos enojados” a menudo dejan a los creyentes en Dios preguntándose: “¿Por qué enojarse por algo que uno está sabe a ciencia cierta que no existe?”.


Existen varias razones para el estilo apasionado y frontal de estos nuevos ateos. Creo que hay factores causales que han contribuido a la variedad más militante (es decir, contencioso, combativo, pero no violento) de ateísmo representado en estos nuevos libros. Estas son dos de mis cinco razones (tres más mañana) de por qué los nuevos ateos se han vuelto más activistas y estridentes en su metodología.


1. El crecimiento del islamismo radical Muchos ateos tradicionales del pasado pensaban que, si las personas quieren malgastar sus vidas creyendo disparates religiosos, allá con ellos. No le quita el sueño al ateo. Sin embargo, con el surgimiento del islamismo radical y la guerra contra el terrorismo, los nuevos ateos ahora consideran que la religión es a la vez ilusoria y peligrosa. Para el ateo tradicional, mientras las personas religiosas mantenían sus supersticiones para sí, la religión era un fenómeno relativamente inofensivo (si bien irracional). Sin embargo, los nuevos ateos consideran que la religión hoy es una fuerza perniciosa en el mundo, tal vez la más perniciosa de todas.

Lamentablemente, algunos de estos mismos ateos no se dan cuenta de que las ideologías seculares del siglo XX han llevado a la muerte de decenas de millones de personas. La cantidad de muertos en las denominadas guerras “basadas en la religión” a lo largo de la historia (si bien moralmente lamentables y que, en cierto grado, minaban sus propias afirmaciones de verdad religiosas) es insignificante en comparación con el terror nefasto evidenciado en las purgas de Stalin y la Revolución Cultural de Mao. En contra de la afirmación de Richard Dawkins en The God Delusion, millones de personas han sido asesinadas por la filosofía comunista que hizo del ateísmo uno de sus rasgos definidores centrales (ver The Twilight of Atheism de Alister McGrath y What’s So Great About Christianity de Dinesh D’Souza).


2. La percepción de una mezcla entre religión y política Es probable que a los nuevos ateos también les preocupe la respuesta del presidente George W. Bush al crecimiento del islamismo militante. La percepción de que Bush considera la Guerra contra el Terror en términos religiosos parece inquietar a quienes abrazan una cosmovisión sin Dios. Sin embargo, el nuevo ateísmo probablemente esté motivado por la percepción general de que la política estadounidense está demasiado influenciada por personas que quieren mezclar la religión con la política (dejando de lado el principio de separación de la iglesia y el estado que los ateos admiran).

Los cristianos nunca han tenido un acuerdo universal acerca de cómo la iglesia debe relacionarse correctamente con el estado. Se han propiciado diversos enfoques a este dilema a lo largo de la historia de la iglesia, como la teocracia, los dos reinos de Lutero o las dos ciudades de Agustín. Sin embargo, algunos ateos no reconocen la tremenda influencia que las religiones bíblicas tuvieron sobre la fundación de la república estadounidense. Estados Unidos puede no haber sido una “nación cristiana” estrictamente, pero sus fundadores estaban modelados profundamente por ideas bíblicas acerca de la justicia y la libertad.


Es importante entender también que el islamismo radical sólo puede ser enfrentado exitosamente por una comunidad de personas que posee una filosofía de vida construida sobre un fundamente sólido y objetivo para realidades como la justicia y la verdad. La sabiduría y valentía para apostar una fuerza física y moral para derrotar elementos religiosos fanáticos necesitan estar fundadas en una cosmovisión que brinde una base adecuada para valores y virtudes objetivos. Las creencias de quienes desean proteger la civilización deben ser más fuertes que quienes quieren destruirla.


Los ateos y su cosmovisión del naturalismo, ¿tienen lo que se requiere para proteger a la civilización de quienes desean amenazarla con una tiranía y opresión religiosas descaminadas? Cuando observo la cultura europea, actualmente secular (poscristiana), tengo serias dudas. Piense en las palabras del filósofo escéptico John Stuart Mill cuando se trata de la necesidad de pararse y luchar:


“La guerra es algo desagradable, pero no lo más desagradable. El estado de sentimiento moral y patriótico deteriorado y degradado que piensa que nada justifica la guerra es mucho peor. La persona que no tiene nada por lo que está dispuesto a luchar, nada que sea más importante que su propia seguridad personal, es una criatura miserable y no tiene posibilidad alguna de ser libre a menos que se la obligue y se la mantenga así por los esfuerzos de hombres mejores que ella”.

 
En la segunda parte de esta serie analizaré tres otros temas que son útiles para entender el surgimiento del denominado nuevo ateísmo.

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