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2015
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Frecuentemente se utiliza el problema de la luz de las estrellas más lejanas como un argumento frente a la creación bíblica. Quienes sostienen que el universo tiene miles de millones de años a menudo afirman que la luz procedente de las galaxias más distantes no puede haber llegado a la Tierra en solo 6.000 años. Sin embargo, el argumento de la duración del recorrido de la luz no puede utilizarse para rechazar la Biblia a favor del los miles de millones de años que postula la teoría del Big Bang. Esto se debe a que el modelo del Big Bang también tiene un problema con el tiempo del recorrido de la luz.

 

Antecedentes

En 1965, Arno Penzias y Robert Woodrow Wilson, descubrieron que la Tierra está bañada por una débil radiación de microondas que aparentemente proviene de las regiones visibles más distantes del universo; este descubrimiento les hizo ganar el Premio Nobel de Física en 1978. [1a]
La Radiación de Fondo de Microondas (en inglés Cosmic Microwave Background o CMB) proviene de todas las direcciones del espacio y tiene una temperatura característica.[2a],[3a]
Aunque el descubrimiento del CMB se ha presentado como una exitosa predicción del modelo del Big Bang, [4a] en realidad representa un problema para esta teoría.
Esto se debe a que la precisa temperatura uniforme del CMB crea un problema para la duración del recorrido de la luz que utilizan los modelos del Big Bang para determinar el origen del universo.

El problema

La temperatura del CMB es esencialmente la misma en todas partes5a y en todas las direcciones (con una precisión de 1/100.000). [6a]
No obstante, según los defensores de la teoría del Big Bang, la temperatura del CMB7ahabría sido muy diferente en distintos lugares del espacio a consecuencia de la naturaleza aleatoria de las condiciones iniciales. Estas regiones diferentes podrían haber llegado a la misma temperatura si hubieran estado en muy cerca unas de otras.
Las regiones más distantes habrían llegado a equilibrarse intercambiando radiación; es decir, luz. [8a]
La radiación traspasaría energía de las regiones más cálidas a las regiones más frías hasta que todas alcanzaran la misma temperatura.
IZQUIERDA:  A principios del supuesto Big Bang, dos puntos A y B tendrían diferentes temperaturas.
DERECHA: Hoy en día, los puntos A y B tienen la misma temperatura, pero no ha habido tiempo suficiente para que se produzca el intercambio de luz.

Este es el problema: aunque aceptemos el periodo de tiempo propuesto por los defensores del Big Bang, aún así no ha habido suficiente tiempo para que la luz viaje a diferentes regiones del espacio.
Entonces, ¿cómo pueden las regiones del actual CMB tener unas temperaturas uniformes tan precisas si no se han comunicado nunca entre sí? [9a] Esto plantea un problema para el tiempo del recorrido de la luz. [10a]

El modelo del Big Bang presupone que el universo tiene miles de millones de años. Aunque esta escala de tiempo es suficiente para que la luz hubiera viajado desde las lejanas galaxias hasta la Tierra, no provee suficiente tiempo para que la luz hubiera ido desde un rincón del universo visible hasta el otro. En el momento en el que la luz fue emitida, supuestamente 300.000 años después del Big Bang, el espacio ya tenía una temperatura uniforme en una zona por lo menos 10 veces mayor a la distancia que hubiera viajado la luz (llamado ‘horizonte’).[11a]

Entonces, ¿Cómo pueden estas regiones parecer iguales; es decir, tener la misma temperatura? ¿Cómo puede un lado del universo visible “conocer” las condiciones del otro lado si no ha habido suficiente tiempo para que se intercambie información? Este problema se denomina “el problema del horizonte”.[12a]
Algunos astrónomos seculares han propuesto muchas posibles soluciones, pero hasta el momento no ha habido ninguna satisfactoria (véase más abajo, Intentos de superar el problema del Big Bang de la duración del recorrido de la luz.)

Resumiendo

El Big Bang requiere que las regiones opuestas del universo visible hayan intercambiado energía a través de la radiación, ya que estas regiones del espacio parecen iguales en los mapas de CMB.
Pero no ha habido suficiente tiempo para que la luz viaje esta distancia.
Tanto los creacionistas bíblicos como los partidarios del Big Bang han propuesto diferentes soluciones posibles para los problemas de la duración del recorrido de la luz en sus respectivos modelos.
Por lo tanto los partidarios del Big Bang no deberían criticar a los creacionistas por plantear hipótesis de posibles soluciones, ya que éstos hacen lo mismo con su propio modelo.
El problema del horizonte sigue siendo a seria dificultad para los partidarios del Big Bang, tal y como muestra las diferentes conjeturas que compiten entre sí intentando resolver el interrogante.
Por consiguiente, es incoherente que éstos utilicen el problema de la duración del recorrido de la luz como un argumento en contra de la creación bíblica, ya que su misma idea tiene un problema equivalente.

Intentos de superar el problema de la duración del recorrido de la luz

Actualmente la idea más popular es la de la “inflación”; una conjetura apuntada en 1981 por Alan Guth.

En este escenario la velocidad de expansión del universo (es decir, el espacio en sí mismo) fue acelerado enormemente en una fase de inflación poco después de originarse el Big Bang.

Las diferentes regiones del universo estuvieron muy cerca entre sí antes de que empezara la inflación. De esta forma las regiones consiguieron llegar a tener la misma temperatura por medio del intercambio de radiación, antes de que fueran rápidamente (más que la velocidad de la luz[1b]) separadas.
Según las estimaciones de la inflación, aunque actualmente no están cerca, las regiones distantes del universo estuvieron en contacto antes de la fase de inflación, cuando el universo todavía era pequeño.

Sin embargo el escenario de la inflación está lejos de ser algo seguro. Existen muchos modelos inflacionarios, cada cual con una serie de dificultades.
Es más, no hay un consenso sobre cuál es el modelo correcto (si es que hay alguno que lo sea). No se conoce de ningún mecanismo capaz de crear tal inflación, a pesar de las muchas especulaciones.

También hay problemas para explicar cómo podría haberse ido apagado la inflación una vez iniciado el proceso. Este problema se conoce como “la salida elegante”.[2b]
Se sabe que muchos modelos de inflación son erróneos ya que hacen predicciones que no son consistentes con las observaciones;[3b] como el modelo original de Guth.[4b]
Además, muchos aspectos de los modelos son actualmente incapaces de ser probados.
Los astrónomos que no aceptan los modelos inflacionarios han propuesto otras posibles soluciones al problema del horizonte.

Estas incluyen: escenarios donde las constantes gravitacionales cambian con el tiempo, [5b] el modelo ekpirótico el cual implica un universo cíclico,[6b] escenarios en los cuales la luz toma atajos a través de (hipotéticas) dimensiones desconocidas,[7b] modelos de singularidad nula,[8b] y modelos que estiman que la velocidad de la luz era mucho mayor en el pasado. (los creacionistas también han enfatizado que una velocidad lumínica variable puede resolver el problema del tiempo de recorrido de la luz). [9b,10b,11b]
A la luz del amplio desacuerdo no es nada descabellado afirmar que el problema del horizonte no se ha hallado una solución definitiva.

Otros problemas del Big-Bang
EL PROBLEMA DEL HORIZONTE
La temperatura del universo es la misma en cualquier dirección que observemos. ¿Cómo sucede esto, sabiendo que no todos los puntos del universo han interactuado de alguna forma para igualar su temperatura?

EL PROBLEMA DE LA GEOMETRÍA DEL UNIVERSO
La teoría del Big-Bang se basa en la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein, según la cual la geometría del universo puede ser plana (tal como la entendía Euclides) o esférica. El problema de la geometría radica en que el universo que observamos exhibe una geometría plana (o por lo menos muy cercana a ser plana), lo cual es poco probable ya que de no ser exactamente plana, con el tiempo evolucionaría rápidamente hacia una geometría altamente esférica.


EL PROBLEMA DE LA MATERIA OSCURA DEL UNIVERSO
Para resolver los dos problemas anteriores, se ha propuesto una solución que se llama el modelo inflacionario y que propone una etapa de rápido crecimiento del universo en sus primeros momentos. Para que esta propuesta funcione es necesario que el universo tenga muchísima más materia de lo que observamos directamente. A esta materia se le llama oscura y hasta el momento no se ha encontrado ni se sabe muy bien cuál es su naturaleza.
 
 

Referencias :
[1a] Este concepto no viola la relatividad, el cuál solo priva a los objetos de viajar más rapdio que la c a través del espacio. Mientras que en la propuesta de la inflación es el espacio quien se expande y lleva a los objetos con él.  
[2a] Kraniotis, G.V., String cosmology, International Journal of Modern Physics A 15(12):1707Ð1756, 2000.
[3a] Wang, Y., Spergel, D. and Strauss, M., Cosmology in the next millennium: Combining microwave anisotropy probe and Sloan digital sky survey data to constrain inflationary models, The Astrophysical Journal 510:20Ð31, 1999.
[4a] Coles, P. and Lucchin, F., Cosmology: The Origin and Evolution of Cosmic Structure, John Wiley & Sons Ltd, Chichester, p. 151, 1996.
[5a] Levin, J. and Freese, K., Possible solution to the horizon problem: Modified aging in massless scalar theories of gravity, Physical Review D (Particles, Fields, Gravitation, and Cosmology) 47(10):4282Ð4291, 1993.
[6a] Steinhardt, P. and Turok, N., A cyclic model of the universe, Science296(5572):1436Ð1439, 2002.
[7a] Chung, D. and Freese, K., Can geodesics in extra dimensions solve the cosmological horizon problem? Physical Review D (Particles, Fields, Gravitation, and Cosmology) 62(6):063513-1Ð063513-7, 2000.
[8a] CŽlŽrier, M. and Szekeres, P., Timelike and null focusing singularities in spherical symmetry: A solution to the cosmological horizon problem and a challenge to the cosmic censorship hypothesis, Physical Review D65:123516-1Ð123516-9, 2002. 
[9a] Albrecht, A. and Magueijo, J., Time varying speed of light as a solution to cosmological puzzles, Physical Review D (Particles, Fields, Gravitation, and Cosmology) 59(4):043516-1Ð043516-13, 1999.
[10a] Clayton, M. and Moffat, J., Dynamical mechanism for varying light velocity as a solution to cosmological problems, Physics Letters B460(3Ð4):263Ð270, 1999. 
[11a] For a summary of the c-decay implications, see: Wieland, C., Speed of light slowing down after all? Famous physicist makes headlines, TJ 16(3):7Ð10, 2002.
[1b] Coles, P. and Lucchin, F., Cosmology: The Origin and Evolution of Cosmic Structure, John Wiley & Sons Ltd, Chichester, p. 91, 1996.
[2b] 2.728 K (-270.422¡C).
[3b] Peacock, J.A., Cosmological Physics, Cambridge University Press, p. 288, 1999
[4b] However, the existence of CMB was actually deduced before big bang cosmology from the spectra of certain molecules in outer space.
[5b] Excluding sources in our galaxy.
[6b] Peebles, P.J.E., Principles of Physical Cosmology, Princeton University Press, p. 404, 1993.
[7b] For convenience, the commonly understood term CMB will be used without implying that the radiation peaked at the same wavelength in all epochs of the model.
[8b] Infrared radiation is part of the spectrum of light.   
[9b] This is an internal inconsistency for the big bang model. It is not a problem for a creation model; God may have created the distant regions of the universe with the same temperature from the beginning.
[10b] Misner, C., Mixmaster Universe, Physical Review Letters 22(20):1071Ð1074, 1969.
[11b] Ref. 1, p. 136.   
[12b.] Lightman, A., Ancient Light, Harvard University Press, London, p. 58, 1991.




Otro tema que puso en un dilema a la teoría de Darwin fue la herencia. En el tiempo cuando Darwin desarrolló su teoría, la cuestión de cómo es que los seres vivos transmitían sus características a las siguientes generaciones, es decir, cómo es que la herencia tenía lugar, no estaba completamente entendido. Esta es la razón por la que la cándida idea de que la herencia se transmitía por la sangre, era comúnmente aceptada.

 

Algunas creencias imprecisas acerca de la herencia llevaron a Darwin a fundamentar su teoría sobre bases completamente falsas. Darwin asumió que la selección natural fue “el mecanismo de la evolución” (o transformismo). Aún así, una cuestión permanecía sin respuesta: ¿Cómo es que los “rasgos útiles” eran seleccionados y transmitidos de generación en generación? En este punto, Darwin adoptó la teoría de Lamarck, esto es, “la herencia de rasgos adquiridos”. En su libro ‘The great evolution mystery’ (El gran misterio de la evolución), Gordon R. Taylor, un investigador y defensor de la teoría de la evolución (transformismo), expresa que la visión de Darwin estaba fuertemente influenciada por Lamarck:
“La teoría de Lamarck es conocida como la herencia de rasgos adquiridos. Darwin mismo, de hecho, estaba inclinado a creer en que tal herencia ocurría y citó el caso reportado de un hombre que había perdido sus dedos y que posteriormente había procreado hijos sin dedos. Darwin dijo no haber tomado idea alguna de Lamarck, esto es doblemente irónico, pues Darwin repetidamente jugó con la idea de la herencia de rasgos adquiridos, y de una forma terrible, es a Darwin a quien se le debe desacreditar, no a Lamarck. En la edición de 1859 de su trabajo, Darwin se refiere a ‘cambios por condiciones externas’ que causan variaciones, y subsecuentemente estas condiciones son descritas como variaciones directas que cooperan con la selección natural, en su dirección. Con el paso de los años el otorgó mayor influencia al factor del uso y el desuso. En 1868, cuando fue publicada su obra ‘Varieties of animals and plants under domestication’ (Variedades de los animales y las plantas bajo domesticación), el ofreció una serie de ejemplos de la supuesta herencia lamarquiana: así como cuando un hombre pierde una fracción de uno de sus dedos, todos sus hijos nacerán con dedos incompletos y deformados; y los niños, que debido a las constantes circuncisiones de generación en generación, nacerán con prepucios cada vez más cortos”. [3]
Sin embargo, la tesis de Lamarck, como hemos visto arriba, fue desaprobada por las leyes de herencia genética, descubiertas por el monje y botánico, Gregorio Mendel. El concepto de “rasgos útiles” (useful traits), por consiguiente, no tenía fundamento. Las leyes de la genética demostraron que los rasgos adquiridos no son transmitidos, y que la herencia según la genética toma lugar de acuerdo a ciertas leyes inflexibles. Estas leyes apoyaron la idea de que las especies permanecían sin grandes cambios. No importa cuántas vacas haya observado Darwin, durante su crianza, esta especie permanecía sin cambios radicales, las vacas siempre fueron vacas.

Las leyes de la genética descubiertas por Gregorio Mendel probaron ser muy perjudiciales para la teoría de la evolución (transformista).


Gregorio Mendel anunció sus leyes de la herencia genética que descubrió como resultado de un largo experimento y observación, en un tratado científico publicado en 1865. Pero este tratado sólo atrajo la atención del mundo científico hacia el final del siglo. A principios del siglo XX, la verdad de estas leyes ya habían sido aceptadas por la comunidad científica. Esto representó un callejón sin salida para la teoría de Darwin, la cual trataba de fundamentarse en el concepto lamarquiano de los “rasgos útiles”.

Aquí debemos hacer una corrección hacia un enfoque popular impreciso: la teoría de Mendel no sólo se opuso al modelo de Lamarck sino también al modelo evolucionista (transformista) de Darwin, como el artículo ‘Mendel’s Opposition to Evolution and to Darwin’ (La oposición de Mendel hacia la evolución y Darwin), publicado en el ‘Journal of Heredity’, lo aclara, “Mendel estaba familiarizado con ‘El origen de las especies’, y se opuso a la teoría de Darwin. Darwin había disputado mediante su “descendencia con modificaciones” a través de la selección natural, Mendel estaba a favor de la doctrina ortodoxa de la creación”. [4]

Las leyes descubiertas por Mendel pusieron al darwinismo en una muy difícil posición. Por estas razones, los científicos que apoyan el darwinismo trataron de desarrollar un modelo diferente al de la evolución (transformismo) en el primer cuarto del siglo XX. Naciendo así el Neodarwinismo.

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Los esfuerzos del Neodarwinismo

Un grupo de científicos quienes estaban resueltos a reconciliar al darwinismo con la ciencia genética de una forma u otra, se reunieron y organizaron en la ‘Geological Society of America’ (Sociedad Geológica Estadounidense, en adelante GSA), en 1941. Después de una larga discusión, ellos acordaron las formas para crear una nueva reinterpretación del darwinismo, durante los próximos años, muchos especialistas produjeron síntesis en sus propios campos, hacia una revisión de la teoría de la evolución (transformismo).

Los científicos quienes participaron en el establecimiento de la teoría darwinista dentro de la genética, incluyen a los genetistas G. Ledyard Stebbins y Theodosius Dobzhansky, al zoólogo Ernst Mayr y Julian Huxley, los paleontólogos George Gaylord Simpson y Glenn L. Jepsen, y los matemáticos y genetistas Sir Ronald A. Fisher y Sewall Wright. [5]

Para contrarrestar el hecho de la “estabilidad genética” (genetic homeostasis -homeóstasis genética-), este grupo de científicos emplearon el concepto de “mutación”, el cual había sido propuesto por el botánico holandés Hugo de Vries, a principios del siglo XX. Las mutaciones serían defectos que ocurren, por causas desconocidas durante el mecanismo de herencia en los seres vivos. Los organismos que mutan desarrollan estructuras inusuales, las cuales se desvían de la información genética que heredaron de sus padres. El concepto “mutación aleatoria” supuestamente proveería la respuesta a la cuestión del origen de las variaciones ventajosas, las cuales causaban que los organismos vivos evolucionaran (se transformaran), según la teoría de Darwin, un fenómeno que el mismo Darwin era incapaz de explicar, y que simplemente trató de esquivar haciendo referencia a Lamarck. El grupo de la GSA nombró a su nueva teoría “synthetic theory of evolution” (teoría sintetizada de la evolución o síntesis moderna), la cual fue formulada agregando el concepto de mutación a la selección natural, de la tesis de Darwin. En poco tiempo, esta teoría llegó a ser conocida como “Neodarwinismo” y sus promotores neo darwinistas.

Los arquitectos del neodarwinismo: Theodosius Dobzhansky, Ernst Mayr y Julian Huxley.

No obstante lo anterior, existía un serio problema: Era verdad que las mutaciones cambiaban la información genética de los seres vivos, pero este cambio siempre ocurría en detrimento del ser viviente en cuestión. Todas las mutaciones observadas terminaron con desfiguraciones, debilidades y enfermedad de los individuos, algunas veces, llevaron a la muerte de los organismos. Por lo tanto, en un intento de encontrar ejemplos de “mutaciones útiles” que mejorarían la información genética de los seres vivos, los neo darwinistas condujeron varios experimentos y observaciones. Por décadas, ellos llevaron a cabo experimentos con mutaciones de moscas de la fruta y varias otras especies. Sin embargo, en ninguno de tales experimentos se pudo obtener una mutación que mejorase la información genética de los seres vivos observados.

Actualmente, el tema de la mutación todavía representa un obstáculo mayor para el darwinismo. A pesar del hecho de que la teoría de la selección considera las mutaciones como la única fuente de los “cambios útiles”, no se han observado ninguna clase de mutaciones que se consideren realmente útiles, esto es, que mejoren la información genética…

Otro obstáculo para los neo darwinistas viene del registro fósil. Incluso en el tiempo de Darwin, los fósiles ya habían supuesto un importante obstáculo para su teoría. Mientras que Darwin aceptaba la falta de fósiles de “especies intermedias” (o de transición), también predecía que la investigación futura podría proveer la evidencia de estas formas transicionales faltantes. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los paleontólogos, el registro fósil continuó siendo un serio obstáculo para la teoría. Uno por uno, conceptos como “órganos vestigiales”, “recapitulación embriológica” y “homologación” perdieron cualquier significado a la luz de los nuevos descubrimientos de la ciencia…

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Una teoría en crisis.

Tan sólo hemos realizado un breve resumen sobre los principales obstáculos del darwinismo, desde el día de su fundación. Ahora comenzaremos a analizar las enormes dimensiones de su estancamiento. Al realizar esto, nuestra intención es dejar en claro que la teoría de la evolución (transformista), no es, de ninguna manera, una verdad indiscutible de la ciencia, como muchas personas asumen o tratan de imponen a otros. Por el contrario, existe una evidente contradicción cuando la teoría de la evolución (transformista) es comparada con descubrimientos formales de la ciencia y en campos tan diversos como el origen de la vida, la genética poblacional, anatomía comparativa, paleontología y bioquímica. En pocas palabras, la teoría de la evolución (transformista), está en crisis.

Dr. Michael John Denton

Existe una descripción del Prof. Michael Denton, bioquímico australiano y renombrado crítico del darwinismo, en su libro ‘Evolution: A Theory in Crisis’ (Evolución: una teoría en crisis) de 1985, donde él examina la teoría a la luz de diferentes ramas de la ciencia, y concluye que la teoría de la selección natural está muy lejos de proveer una explicación a la vida del planeta [6]. La intención de Denton al ofrecer su crítica, no es mostrar la veracidad o ventaja de alguna otra teoría, sino comparar el darwinismo con los hechos de la ciencia. Durante las dos últimas décadas, muchos otros científicos han publicado trabajos cuestionando la validez de la teoría darwinista de la evolución (transformismo)…

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[1] H. S. Lipson, “A Physicist’s View of Darwin’s Theory”, Evolution Trends in Plants, vol.2, No. 1, 1988, s. 6.
[2] Sidney Fox, Klaus Dose. Molecular Evolution and The Origin of Life. New York: Marcel Dekker, 1977. s. 2
[3] Gordon Rattray Taylor, The Great Evolution Mystery, London: Abacus, 1984, s. 36- 41
[4] B.E. Bishop, “Mendel’s Opposition to Evolution and to Darwin,” Journal of Heredity 87 (1996): s. 205-213; ayrýca bkz. L.A. Callender, “Gregor Mendel: An Opponent of Descent with Modification,” History of Science 26 (1988): s. 41-75.
[5] Michael Denton, Evolution: A Theory in Crisis. London: Burnett Books, 1985
[6] Michael Denton, Evolution: A Theory in Crisis, Burnett Books, London, 1985.


El término inflación en cosmología significa expansión acelerada y se denomina así por su parecido con el crecimiento cada vez más rápido que sufren los precios en determinadas épocas. Según la teoría del universo inflacionario, inmediatamente después de producirse el Big Bang, debió darse un breve período de expansión acelerada durante el cual el tamaño del universo primitivo aumentó en un factor enorme.


En el intervalo de tiempo comprendido entre una cienmilésima de quintillonésima del primer segundo hasta una centésima de quintillonésima (de 10-35 seg. a 10-32 seg.) de existencia del universo, debió haber un crecimiento mucho más fuerte de la expansión. Una fase inflacionaria durante la cual la fuerza fuerte se separó de la débil y el universo se hizo plano y homogéneo. De esta manera, los cálculos de los astrónomos parecían resolver teóricamente grandes lagunas de la teoría primitiva.

¿Qué se quiere decir al afirmar que el cosmos es plano? Veámoslo mediante un sencillo ejemplo. Imaginemos una burbuja de jabón sobre la que camina una pequeña hormiga. Suponiendo que la burbuja no revienta por el contacto con las seis temblorosas patitas del insecto, éste se daría perfecta cuenta de estar caminando sobre una superficie curvada, ya que el diámetro de una pompa de jabón es relativamente pequeño. Pero si la burbuja aumentara hasta alcanzar el tamaño de la Tierra, ¿podría la hormiga ahora detectar la curvatura o creería que camina sobre una superficie perfectamente plana? Esto es algo parecido a lo que habría ocurrido con el proceso de la inflación. La creación de un universo plano a nuestro alrededor, a pesar de haberse originado a partir de una expansión esférica. De manera que la geometría del espacio sería sin curvatura y en él las galaxias se alejarían indefinidamente sin volver nunca sobre sí mismas.

¿Es homogéneo el universo? Si se observa la distribución de las estrellas dentro de una galaxia, o la de las galaxias en el firmamento, es evidente que éste no es homogéneo. Hay agrupaciones de estrellas brillantes en determinadas regiones del espacio, mientras que en otras impera el vacío y la oscuridad. A la escala de las distancias intergalácticas la no homogeneidad es patente. Sin embargo, cuando se cambia de escala las cosas se vuelven distintas. Al medir en distancias de cientos de millones de años-luz, todas estas irregularidades centelleantes parecen distribuirse de manera uniforme en el universo y entonces éste adquiere el aspecto de una esponja homogénea, con abundantes huecos oscuros pero también con suficiente masa brillante. Desde esta perspectiva el cosmos sí sería homogéneo.

Aunque la teoría de la inflación es sumamente especulativa, ya que no posee un respaldo empírico en el que apoyarse, lo cierto es que ha sido muy bien acogida por el estamento científico pues explica de forma teórica numerosas incógnitas que generaba la teoría del Big Bang y, por tanto, contribuye a reforzarla.

Los cálculos matemáticos han llevado a los cosmólogos partidarios de ella a aventurar la hipótesis de que a los 10-43 segundos después de empezar a existir el universo, éste debió tener un diámetro mil billones de veces más pequeño que un átomo de hidrógeno, una temperatura de cien quintillones de grados Kelvin y una densidad casi infinita. ¿De dónde pudo surgir un átomo semejante? Aquí es donde las opiniones de la ciencia se diluyen para dar paso a las interpretaciones de la fe, sea ésta creyente o atea. No hay que olvidar que el ateismo es también una forma de creencia, pero en la inexistencia de Dios y, por tanto, en el origen del universo por medios exclusivamente naturales.
Cuando el doctor George Smoot presentó los datos recopilados por el satélite COBE, hizo además las siguientes declaraciones: Si se es una persona religiosa, es como mirar a Dios. Hemos conseguido vislumbrar el momento de la creación […] Es una experiencia mística, religiosa […] Es como encontrar el mecanismo que mueve el universo, y, ¿no es eso lo que es Dios? (1)

Por su parte, el famoso astrofísico cristiano, Hugh Ross, ferviente partidario de la teoría del Big Bang, escribe:
Con pruebas dramáticas del evento creacional de la Gran Explosión Caliente en la mano, muchos astrónomos han llegado a estar dispuestos a declarar la implicación de esas pruebas: la existencia del Dios-Creador. (2)

Sin embargo, otros astrónomos opinan lo contrario. En este sentido, el astrofísico de Cambridge, John Gribbin, finaliza su libro, “En busca del Big Bang”, con las siguientes palabras: Nuestra búsqueda de la Gran Explosión y antes, hasta el momento de la creación, ha acabado. […] No hay necesidad de invocar milagros o nuevos fenómenos físicos para explicar la procedencia del Universo. […] Ahora es posible dar una buena respuesta científica a la pregunta «¿De dónde venimos?» sin necesidad de invocar a Dios […] Son los metafísicos los que han perdido el empleo como se deduce de la conferencia del Vaticano de 1981. […] Parece, ciertamente, un buen lugar para terminar este libro el final del camino para la Metafísica. (3)

¿Cómo es posible llegar a conclusiones tan opuestas, partiendo de una misma teoría científica? Una diferencia de criterios semejante entre astrónomos viene a confirmar, una vez más, que el problema de los orígenes continúa siendo un asunto de fe y opción personal. Detrás de las teorías se esconden las creencias.

La ciencia, a pesar del Big Bang, es incapaz de ofrecer una respuesta acerca de la creación del universo que sea clara y convincente para todo el mundo. Por más que se insista en ello, es falso que una teoría científica pueda ser capaz de demostrar la Creación a partir de la nada, ya que este tema cae fuera de las posibilidades de la ciencia experimental.
Muchos creyentes continúan acercándose a este asunto hoy, en pleno siglo XXI, como lo hacían los cristianos del siglo primero: “por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (He. 11: 3). Y tal acción original, a pesar de los intentos, no puede ser entendida ni comprobada por la ciencia humana.

(1) Presència evangèlica, 139-140: 18.
(2) Ross, H. 1999, El Creador y el Cosmos, Mundo Hispano, El Paso, Texas, USA, p. 56.
(3) Gribbin, J. 1988, En busca del Big Bang, Pirámide, Madrid, p. 330.



En los 150 años desde que Charles Darwin escribió El origen de las especies, la ciencia ha ofrecido evidencias concluyentes a favor de la existencia de Dios. Un sabio dijo una vez: “No es un problema lo que no sabes, sino lo que no sabes que no sabes”. Cuando Charles Darwin propuso su teoría de la evolución biológica, desconocía muchas cosas sobre biología. Reconocía algunas. Pero había mucho que ni siquiera había pensado.


Durante los 150 años desde entonces, el progreso científico ha producido una comprensión importante acerca del origen, la historia y las características de la vida. Estos logros brindan el marco para la biología moderna. Aun más, están haciendo que los científicos cuestionen la teoría de Darwin. Conocer lo que los científicos saben equipará a los cristianos con una respuesta ante los aniversarios de Darwin y su teoría de la evolución biológica que podrían cambiar mentes y vidas.

Darwin no abordó el inicio de la vida en su obra seminal, El origen de las especies. Sin embargo, en 1871, al escribir a un amigo, Darwin especuló que la primera chispa de vida podría haber ocurrido en un “pequeño estanque cálido, con toda clase de sales de amoníaco y de fósforo, luces, calor, electricidad, etc. presentes, de modo que se produjera químicamente un compuesto proteico listo para sufrir cambios aún más complejos”.

Pero recién en la década de 1920 el bioquímico Alexander I. Oparin y el genetista británico J.B.S. Haldane pudieron brindar independientemente una hipótesis científicamente completa para la abiogénesis (vida que proviene de la no vida) basada, en parte, en las cavilaciones de Darwin. La hipótesis de Oparin-Haldane, al brindar vías detalladas desde los sistemas inorgánicos en la Tierra primordial hasta las primeras entidades vivas, postulaba una atmósfera sin oxígeno. Por el contrario, se creía que los gases predominantes eran reductores: hidrógeno, amoníaco, metano y vapor de agua. Las descargas de energía habrían formado moléculas orgánicas simples (prebióticas) que se acumularon en los océanos de la Tierra para elaborar la sopa prebiótica. Allí, presumiblemente, las reacciones químicas llevaron, paso a paso, a las primeras formas de vida.

En la década de 1950, Stanley Miller brindó lo que muchos consideraron la primera verificación experimental de esta hipótesis. Al pasar una descarga eléctrica a través de una mezcla de gases reductores, Millar produjo aminoácidos y otros  compuestos orgánicos. Su éxito inició el programa de investigación sobre el origen de la vida y se convirtió en un clásico de libro de texto.

Estos experimentos, ahora famosos, inauguraron una serie de experimentos de otras personas que, al parecer, proporcionaban un apoyo constante a las ideas de Oparin y Haldane. Eufóricos por el logro de Miller, muchos científicos predijeron que el problema del origen de la vida se solucionaría pronto. Pero varios descubrimientos recientes han disminuido esta confianza.

El experimento de Miller no tuvo importancia
Pocos libros de texto reconocen que hoy la mayoría de los investigadores sobre el origen de la vida consideran irrelevante el experimento de Miller. La fuerte evidencia que revela una atmósfera primordial compuesta por dióxido de carbono, nitrógeno y agua ha cambiado el consenso científico. Esta mezcla de gases no produce compuestos orgánicos en experimentos de laboratorio de simulación prebiótica, un golpe aplastante para el escenario evolucionista.


En el número del 2 de mayo de 2003 de la revista Science, Jeffrey Bada y Antonio Lazcano, colaboradores de Miller durante mucho tiempo, recordaron el 50º aniversario de su experimento. Si bien explicaron su interés histórico, reconocieron que “los geocientíficos contemporáneos tienden a dudar de que la atmósfera primitiva tuviera la composición altamente reductora usada por Miller en 1953”.

Igualmente problemática es la falta de toda evidencia de una sopa prebiótica. Si la vida surgió de un caldo químico, entonces las rocas más antiguas de la Tierra deberían tener los residuos químicos de esa sopa. Sin embargo, según el investigador el origen de la vida Noam Lahav, en Biogenesis, hasta ahora no se ha publicado ninguna evidencia geoquímica a favor de la existencia de una sopa prebiótica. La vida no pudo surgir de una sopa prebiótica que jamás existió.

El asombroso diseño de la vida
Los investigadores has sostenido tradicionalmente que serían necesarios cientos de millones de años para la abiogénesis. También afirman que la primera vida en surgir sería sumamente sencilla, evolucionando hacia la complejidad.


Darwin abrazó la teoría protoplasmática, la teoría de que la célula consistía de sólo una pared que rodeaba un núcleo y un protoplasma gelatinoso homogéneo. Esta concepción hizo que las primeras explicaciones evolucionistas de la abiogénesis fueran plausibles. Los biólogos y químicos visualizaron fácilmente vías químicas que podrían producir el ingrediente único que se creía que formaba el protoplasma de la célula.

Pero para fines del siglo XIX este concepto se desvaneció. Con el descubrimiento de enzimas en el protoplasma de la célula capaces de catalizar un gran conjunto de reacciones químicas, los científicos reconocieron que el protoplasma era un sistema heterogéneo complejo.

Durante el último siglo, los avances en la bioquímica siguen confirmando la complejidad de la vida a nivel molecular. Aun la bacteria más sencilla requiere casi 2.000 proteínas diferentes en el “protoplasma” para existir como una entidad viva. No sólo son irreduciblemente complejos los sistemas químicos de la célula, sino que también exhiben un extraordinario grado de orden sustentado en una elegante y sofisticada lógica.

Los bioquímicos han descubierto también que las características salientes de los sistemas bioquímicos son idénticas a los rasgos inmediatamente reconocibles como producto de diseñadores humanos. Esta correspondencia estrecha impulsa lógicamente hacia la conclusión de que los procesos y estructuras más fundamentales de la vida surgen de la obra de un Agente inteligente.

Muchas de las proteínas que operan en la célula funcionan como máquinas a nivel molecular. Y muchas tienen un parecido asombroso con máquinas hechas por el hombre, incluyendo ejes de transmisión, árboles de levas, turbinas, abrazaderas, brazos de palanca, cojinetes, estatores y rotores.

Aun los ateos coinciden en que los sistemas químicos de la vida parecen haber sido diseñados. El fallecido Francis Crick, que compartió el Premio Nobel por descubrir la estructura del ADN, advirtió en What Mad Pursuit que “los biólogos deben constantemente tener en mente que lo que ven no fue diseñado, sino que evolucionó”. Según todas las apariencias, la química de la vida parece el producto de un Creador.

Dado que la experiencia común enseña que la información y los códigos siempre emanan de una mente, los nuevos descubrimientos acerca de los sistemas de información en la célula y el código genético refutan la teoría de Darwin, a la vez que brindan evidencia poderosa a favor de la obra de un Agente inteligente.

El código genético, necesario para dar significado a la información almacenada en el ADN, brinda reglas usadas por la maquinaria de la célula para hacer proteínas que también albergan información. Además, los bioquímicos han aprendido recientemente que estas reglas tienen un ajuste fino óptimo. Dada la escala de tiempo para el origen de la vida, la selección natural tendría que haber evaluado aproximadamente 1055 códigos por segundo para encontrar el código genético. Esto solo basta para descartar un origen evolucionista. Simplemente no existió el tiempo suficiente para que los procesos naturales se tropezaran con él.

Hallazgos en el registro fósil
Darwin sabía que el registro fósil no ofrecía demasiado apoyo a sus ideas. En El origen de las especies, dedicó un capítulo a las “dificultades”, donde aparecen dos características que consideraba las más problemáticas: la ausencia de formas de transición y las apariciones abruptas de grupos biológicos la primera vez que surgen en el registro fósil.


Darwin lamentó que “según esta teoría tienen que haber existido innumerables formas de transición, pero ¿por qué no las encontramos incrustadas en cantidades incontables en la corteza de la tierra?”.

Convencido de que el registro fósil estaba incompleto, Darwin esperaba que las formas de transición faltantes y las transformaciones evolucionistas graduales fueran descubiertas con el tiempo por los paleontólogos. Y, por cierto, ellos han encontrado fósiles que brindan dos piezas claves de evidencia para apoyar la evolución biológica.

El registro fósil muestra que la vida pasada es diferente de la vida de hoy, y que la vida sencilla precedió a la compleja. Para muchos científicos, estos rasgos indican que la vida tiene que haber evolucionado.

Pero la obra de un Creador, que trajo a la existencia diferentes formas de vida en momentos diferentes, podría dar cuenta de estos factores con la misma facilidad. Los relatos de creación de Génesis 1 y Salmos 104 registran este patrón.

A pesar de todos los descubrimientos, las características generales del registro fósil todavía se parecen a las del tiempo de Darwin. Las formas de transición son escasas. Cuando aparecen nuevos grupos biológicos en el registro fósil, surgen explosivamente, y luego sufren pocos cambios.

Tal vez el principal ejemplo de las apariciones repentinas es la explosión del período cámbrico. Unos 540 millones de años atrás, organismos marinos complejos aparecieron explosivamente en el registro fósil. En vez de que organismos relativamente sencillos se originaran en el inicio del cámbrico para luego evolucionar hacia una complejidad creciente, los animales complejos aparecieron temprana y repentinamente.

Los biólogos evolucionistas luchan por explicar esto, porque creen que la vida sufrió transiciones de lo simple a lo complejo de una forma gradual, separándose en ramas como un árbol. Sin embargo, las apariciones explosivas son justamente lo esperable si un Creador orquestó la vida.

En The Blind Watchmaker, el ateo Richard Dawkins reconoce: "Los estratos de rocas del Cámbrico, característicos unos 600 millones de años atrás, son los más antiguos en los que encontramos la mayoría de los principales grupos de invertebrados… muchos de ellos ya en un estado de avanzado de evolución la primera vez que aparecen”.

Este tipo de apariciones explosivas dominan el registro fósil. Cada vez que ocurre una innovación biológica, ocurre explosivamente. Ocurrió un big bang cuando apareció la primera vida, cuando se originaron las primeras células complejas y cuando aparecieron los planes corporales de los animales.

El origen de la humanidad
Si bien Darwin eludió cuidadosamente el inicio de la humanidad en El origen de las especies, lo detalló en El origen del hombre. Él especuló que, como todas las especies, la humanidad evolucionó. “En una serie de formas insensiblemente graduales desde alguna criatura simiesca hasta el hombre como existe actualmente, podría ser imposible fijar en ningún punto definido cuándo debería usarse el término ‘hombre’”.


Darwin interpretó la humanidad en una forma plenamente materialista. Según este punto de vista, toda la naturaleza humana, no sólo la constitución física de la humanidad, surgió a través de la selección natural. A falta de evidencia directa, Darwin sostenía que los humanos tienen que haber evolucionado de un animal simiesco basado en comparaciones anatómicas y similitudes embriológicas entre el hombre y otros mamíferos.

Para entonces, los paleontólogos habían descubierto los fósiles de Cro-Magnon, de 35.000 años de antigüedad. Pero estos restos humanos y el primer espécimen Neandertal descubiertos en 1856 hicieron poco para apoyar la teoría de Darwin.

El primer supuesto ejemplar intermedio entre los simios y los humanos interpretado a partir del registro fósil recién se descubrió en 1890, en Java, Indonesia. Se lo conoció como Homo erectus.

En 1924, el antropólogo Raymond Dart descubrió una pequeña calavera que fue interpretada como una mezcla de rasgos simiescos y humanos que parecían ser el predecesor más antiguo de la humanidad. Este fósil, apodado el niño de Taung, fue clasificado formalmente como Australopithecus africanus. A principios de la década de 1960, Louis Leakey desenterró el primer espécimen de Homo habilis en África oriental. Los paleontólogos consideraron esta especie (la primera en usar herramientas de piedra) como la conexión entre los australopitecinos simiescos más primitivos y Homo erectus.

Entonces se abrieron las compuertas. En las décadas siguientes, los paleontólogos desenterraron muchos fósiles de homínidos que abarcaban una amplia gama de especies y restos arqueológicos accesorios. Cada nuevo homínido parecía completar el árbol evolucionista y aclarar el camino que siguió la evolución humana durante los últimos 6 millones de años.

Pero algunos de los avances más recientes relacionados con las relaciones entre homínidos y humanos plantean preguntas acerca de la validez de la evolución. En 1997, se encontraron fragmentos del ADN mitocondrial de los Neandertal de un esqueleto de entre 40.000 y 100.000 años de antigüedad en Alemania Occidental. Cuando los científicos los compararon con el fragmento correspondiente del ADN humano, los investigadores descubrieron que los Neandertal no habían hecho ningún aporte a la genética humana.

Las comparaciones genéticas indirectas eliminan ahora también a Homo erectus del linaje humano. Los descubrimientos de nuevos fósiles hicieron que los biólogos evolucionistas eliminaran a "Lucy" (Australopithecus afarensis) y al niño de Taung del linaje evolutivo humano. Los últimos años han forzado a los biólogos evolucionistas a abandonar por completo el punto de vista tradicional de la evolución humana presentado en los libros de texto de biología.

El consenso científico confirma que la humanidad se originó unos 100.000 años atrás en el África Oriental cerca del lugar atribuido al Jardín del Edén. Los marcadores del ADN mitocondrial y del cromosoma Y rastrean ese origen a un hombre y a una mujer. Además, esta investigación indica que la humanidad migró a todo el mundo desde Oriente Medio o un lugar cercano.

Conocida como la hipótesis “fuera de África” por los biólogos evolucionistas, este relato del origen de la humanidad parece simplemente un intento torpe de forzar el modelo bíblico dentro de un marco evolucionista. Si la génesis de la humanidad ocurrió como la describe la Biblia, los patrones de diversidad genética deberían ser idénticos a los observados. La ciencia confirma la existencia de un Adán y una Eva reales que dieron origen a toda la humanidad.

Entonces, ¿por qué tantas personas, especialmente científicos, celebran el darwinismo? Parte de la razón tiene que ver con el enfoque cristiano a estas cuestiones. A menudo, los cristianos son rápidos para señalar los muchos problemas. Y está bien. Pero solamente explicar las dificultades no alcanza.

En The Triumph of Evolution and the Failure of Creationism, el paleontólogo Niles Eldredge explica que los científicos creacionistas no han logrado producir una sola declaración intelectualmente convincente y científicamente verificable acerca del mundo natural. Así que hay tan poca sustancia en el tratamiento de los creacionistas científicos del origen y la diversificación de la vida como la de su tratamiento del tiempo cosmológico.

Continúa quejándose de que los creacionistas se rehúsan a plantear hipótesis verificables o hacer predicciones dignas de la ciencia. En cambio, dedican sus esfuerzos a “atacar la ciencia ortodoxa” para establecer “la verdad de su propia posición”.

Para ser tomados en serio, los cristianos deben presentar un caso positivo a favor de la creación y ofrecer ideas verificables científicamente. Muchos científicos y estudiosos han estado involucrados en desarrollar un modelo de la creación basado en la Biblia que hace predicciones, de forma que la teoría pueda ser comparada con nuevos descubrimientos y verificada científicamente.

Presentar el relato bíblico en forma de un modelo verificable brinda un enfoque nuevo, poderoso y apasionante al evangelismo y la apologética. No es de sorprender que muchos descubrimientos científicos recientes validen la descripción bíblica del origen y la historia de la vida. En marcado contraste, la información científica más reciente contradice las predicciones motivadas por las ideas de Darwin. Si tan sólo él lo hubiera sabido.



¿Por qué hay regularidades universales, matemáticamente precisas, que están entrelazadas unas con otras? ¿Cómo es que la naturaleza viene empaqueta de esta manera tan singular?

 

Se supone que cuando las primeras civilizaciones humanas empezaron a preguntarse acerca de los fenómenos naturales que ocurrían a su alrededor, la imagen que tenían del mundo era bastante diferente de la que poseemos hoy. Se cree que pronto se darían cuenta de que algunos acontecimientos se repetían con una regularidad muy precisa. Así, días, estaciones, años, fases lunares y movimientos de las estrellas les resultarían útiles para calcular el tiempo. Sin embargo, otros eventos naturales podían ser arbitrarios o aleatorios como las tormentas, los relámpagos, las erupciones volcánicas o los temblores de tierra. ¿Cómo podían explicar semejante aspecto ambivalente del mundo natural?


Es fácil entender que aquellos comportamientos regulares que les permitían predecir el futuro, fuesen considerados como benevolentes y les inspirasen un aspecto bondadoso de la naturaleza, mientras que los fenómenos violentos e inesperados se entendieran como la otra cara airada, agresiva o caprichosa del mundo. En este contexto antiguo de intentar reflejar características humanas en los fenómenos del medio ambiente natural, nacería seguramente la astrología. La creencia de que los astros formaban un único sistema con los mortales y que, por tanto, cualquier cambio en éstos debería tener repercusiones sobre la vida de los hombres. Algo que supuestamente podía ser empleado para predecir el futuro de la humanidad.

En ciertas sociedades florecieron los animismos que interpretaron estos diferentes comportamientos de la naturaleza como si se tratasen de auténticas personalidades. Cada fenómeno poseería así su particular espíritu: el del bosque, el río, la lluvia, el fuego o el jaguar. Otras culturas algo más complejas desarrollaron toda una jerarquía de dioses, que reflejaban las virtudes y defectos humanos, para representar el Sol, la Luna, los planetas y hasta la propia Tierra. Esto condujo a la despiadada práctica de los sacrificios de personas, realizados con la intención de apaciguar la ira de los dioses y pedirles lluvia, fertilidad o buenas cosechas. La Biblia muestra las dificultades de un pueblo monoteísta, como el de Israel, por abrirse camino en medio de culturas politeístas que asumían tales costumbres.

Según los historiadores, con los asentamientos urbanos, la vida en sociedad y la aparición de los estados naturales surgió la necesidad de crear estrictos códigos de leyes que regularan la conducta humana. Incluso las divinidades tenían que estar sometidas a las leyes, en función de cada jerarquía, y éstas debían tener también su reflejo en la sociedad humana. Eran los sacerdotes, intermediarios entre dioses y hombres, los encargados de revelar la voluntad divina así como de refrendar sus disposiciones. Pero fue precisamente en el seno de una civilización antigua como la griega, que poseía la convicción de que el universo estaba regido por leyes naturales, donde surgió la novedosa idea de que los fenómenos ocurrían independientemente del estado de ánimo de los dioses. Poco a poco, a medida que fue fortaleciéndose la idea de que el cosmos se desenvolvía según un conjunto de principios fijos e inviolables, el dominio de espíritus y dioses de la naturaleza fue erosionándose a la vez que se descubrían nuevas leyes.

Los trabajos de Galileo Galilei, Johannes Kepler, Isaac Newton y otros investigadores fueron decisivos para reforzar el papel de las leyes físicas. Se entendió que detrás de los fenómenos aparentemente complejos había casi siempre una norma simple que podía ser estudiada y comprendida por el ser humano. Tal creencia en la simplicidad fundamental de la aparente complejidad que muestra el universo, así como en la posibilidad de ser entendida por la razón humana, ha sido la fuerza impulsora de la investigación científica moderna.

Galileo, por ejemplo, estudiando la caída libre de los cuerpos, se dio cuenta de que a pesar de ser un fenómeno complejo que dependía de múltiples factores, tales como el peso, la masa, la forma del objeto, el movimiento, la velocidad del viento, la densidad del aire, etc., en el fondo, todo esto eran solamente incidentes de una ley muy simple. Se trataba de la ley fundamental de la caída de los cuerpos. Es decir, el tiempo que tarda un objeto cualquiera en caer desde una determinada altura es exactamente proporcional a la raíz cuadrada de dicha altura. La idea de ley se había revestido con lenguaje matemático. La antigua creencia en un espíritu que se dedicaba exclusivamente a controlar la caída de los cuerpos sería sustituida pronto por las fórmulas físicas demostrables. Había nacido la ciencia. Se trataba de la Revolución científica del siglo XVI. El comportamiento futuro del mundo, así como su pasado, se podían conocer o predecir por medio de precisas leyes matemáticas.

A mediados del siglo XVII, Newton fue aún más lejos que Galileo al elaborar un sistema global de mecánica que determinaba todo tipo de movimientos. Se aventuró a decir que el Sol y los demás cuerpos del universo experimentan una fuerza gravitatoria entre ellos que disminuye con la distancia según otra ley matemática exacta y sencilla. Se trataba de la famosa ley de la gravitación universal. Al matematizar la gravedad, Newton pudo empezar a predecir el comportamiento de los planetas y esto fue uno de los grandes triunfos de la ciencia moderna. El descubrimiento de otra ley fundamental del universo. Quizás esta revolución científica explicaría en parte la diferencia sociológica existente entre el mundo moderno, caracterizado sobre todo por la idea de progreso, avance y cambio permanente, frente al mundo premoderno más estático y preocupado ante todo por mantener sus costumbres o su inmovilidad cultural. De cualquier manera, la sociedad se volvió dinámica y empezó a pretender el control sobre la naturaleza por medio de la nueva mecánica.

Aquella antigua concepción del mundo, como si fuera una comunidad de espíritus o temperamentos variables que existían en equilibrio manifestando eventualmente sus caprichosos estados de ánimo, dejaría paso a la visión inanimada de un universo mecánico y rígido que funcionaba impasiblemente como un reloj de cuerda sometido a leyes predeterminadas. Aunque se tratase de un avance en la comprensión del cosmos, tal concepción mecanicista resultaba un tanto deprimente. Un mecanismo de relojería condicionado por rígidas leyes puede funcionar con exactitud, pero lamentablemente elimina la posibilidad del libre albedrío. Si el mundo está absolutamente predeterminado por sus leyes inexorables, ¿está también el futuro del hombre determinado de antemano hasta en sus últimos detalles? ¿Son nuestras decisiones, aparentemente libres, el resultado de una maraña de fuerzas naturales totalmente controladas desde el principio? También la concepción de un Dios que se inmiscuía en los asuntos humanos supervisándolo todo, desde las fases lunares hasta las enfermedades y la concepción de los bebés, fue cambiada por otra idea de Dios como creador del cosmos, pero que sólo intervenía observando el mundo y viendo cómo éste evolucionaba según las leyes exactas impuestas desde el principio.

La ciencia actual ha descubierto, después de la teoría cuántica, que las leyes de Newton fallan cuando se aplican estrictamente a los átomos. El ordenado determinismo del mundo macroscópico, al que estamos acostumbrados en nuestra experiencia cotidiana, se derrumba ante el aparente caos que subyace en el interior del átomo. Y, a pesar de todo, este caos subatómico puede dar lugar a alguna clase de orden. La anarquía de las partículas que componen la estructura atómica vuelve a ser coherente, en cierta medida, con las leyes newtonianas.
El universo, después de todo, no es un simple mecanismo de relojería cuyo futuro está absolutamente determinado. Hay lugar para las leyes inexorables pero también para el azar. La incertidumbre es otra propiedad inherente de la materia. Y, aunque esto no le gustara mucho a Einstein y dijera aquello de que “Dios no juega a los dados”, lo cierto es que el Creador no sólo diseñó leyes matemáticas sino también la libertad indeterminista.

En resumen, ¿quién escribió las leyes de la naturaleza que se han venido descubriendo desde Newton hasta las del caos? ¿Por qué hay regularidades universales, matemáticamente precisas, que están entrelazadas unas con otras? ¿Cómo es que la naturaleza viene empaqueta de esta manera tan singular? Los científicos ateos dicen que las leyes existen porque sí y que el universo carece de sentido.

No obstante, grandes genios de la ciencia a lo largo de la historia no han estado de acuerdo con semejante respuesta. Desde Newton hasta Einstein, pasando por Werner Heisenberg, Erwin Schrödinger, Max Planck, Paul Dirac, Paul Davies, John Barrow, John Polkinghorne, Freeman Dyson, Francis Collins, Owen Gingerich, Roger Penrose y otros muchos, han creído que existía otra alternativa. Sus respuestas apuntan generalmente hacia la mente del Dios creador. Incluso el físico agnóstico, Stephen Hawking, heredero de la cátedra de Newton en la Universidad de Cambridge, no tuvo más remedio que terminar su libro,  Historia del tiempo,  con estas palabras: “Si encontramos una respuesta a esto,  (una teoría completa acerca del tiempo)  sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios.” [1]  Pues bien,nosotros creemos también que el universo existe porque el pensamiento de Dios lo creó. Las leyes universales demandan la existencia del supremo Legislador cósmico.Y, como bien dice Antony Flew: “Las leyes de la naturaleza suponen un problema para los ateos porque son una voz de la racionalidad escuchada a través de los mecanismos de la materia”.[2] 

[1] Hawkin, S. W., 1988,  Historia del tiempo,  Crítica, Barcelona, p. 224.
[2] Flew, A., 2012,  Dios existe,  Trotta, Madrid, p. 101.
























Este capítulo compara los modelos creacionista y evolucionista, y refuta algunos entendimientos erróneos de ambos. Un aspecto importante es la práctica común del libro Enseñando la evolución y la naturaleza de la ciencia de llamar “evolución” a cualquier cambio observado en un organismo. Esto permite a los autores de Enseñando la evolución afirmar que la evolución tiene lugar en la actualidad. Pero los creacionistas nunca han negado que los organismos cambien; la diferencia entre ambos modelos es el tipo de cambio. Una diferencia clave entre los dos modelos es la afirmación de si los cambios observados son el tipo de cambio que transformaría las partículas en personas.


 

EVOLUCIÓN


La evolución, la que transformaría un pez en un filósofo, requiere que los componentes químicos inertes se organicen formando un organismo vivo capaz de reproducirse a sí mismo. Se supone que todos los tipos de vida han descendido, por medio de procesos naturales, a partir de esta forma de vida “simple”. Para que esto fuera posible, debe haber existido algún proceso que pudiera generar la información genética que observamos en los seres vivientes en la actualidad. El capítulo 9, que trata del “Diseño”, explica la enorme magnitud de esta información.

Entonces … ¿Cómo surgió esta información? ¿Qué proponen los evolucionistas? El primer organismo capaz de reproducirse tendría que haber hecho copias de sí mismo. La evolución, para poder funcionar, requiere además que las copias no sean siempre completamente exactas dado que ocurren errores de copia (mutaciones). Cualquier mutación que capacite a un organismo a dejar más descendencia capaz de reproducirse será pasada las generaciones posteriores. Esta “reproducción diferencial” se llama selección natural. En resumen, los evolucionistas creen que la fuente de la nueva información genética son las mutaciones seleccionadas por medio de la selección natural; la teoría neo-Darwinista.

 

CREACION


En clara oposición, los creacionistas, partiendo de la Biblia, creen que Dios creó diferentes clases1 de organismos, los cuales se reproducen “según su género” (Gen. 1:11–12, 21, 24–25). Cada una de estas clases fue creada provista de una enorme cantidad de información. Esta gran variedad de información en las criaturas originales era suficiente para que sus descendientes pudieran adaptarse a una amplia variedad de ambientes naturales.

Todos los organismos (que se reproducen sexualmente) poseen información genética ordenada en forma de pares. Cada descendiente hereda la mitad de la información de su madre, y la otra mitad de su padre. De forma que en cada posición (locus, en plural loci) hay dos genes que contiene información sobre una característica particular. Un organismo puede ser heterocigótico en un locus dado, esto significa que es portador de diferentes formas (alelos) de ese gen. Por ejemplo, un alelo puede contener la información para ojos azules, mientras que el otro puede contener la información para ojos marrones; o uno puede contener la información del tipo de sanguíneo A y el otro del tipo sanguíneo B. Algunas veces dos alelos tienen un efecto combinado, en otras ocasiones tan solo un alelo (llamado dominante) es efectivo en el organismo, mientras que el otro no (recesivo).

En los humanos, tanto la mitad del padre como la de la madre poseen 35.000 genes (según el Proyecto del Genoma Humano). Esta información es equivalente a mil libros de 500 páginas (3.000 millones de pares de base, tal como Enseñando la evolución afirma correctamente en la página 42).


Francisco Ayala, ardiente neo-Darvinista, señala que los humanos hoy tenemos una “heterocigosidad media del 6.7 por ciento.”2 Esto significa que por cada mil pares de genes que contienen información acerca de una característica, 67 de estos pares tienen alelos diferentes, lo que resulta en 2.345 loci heterocigóticos en total. Por lo tanto, cada individuo humano podría producir una enorme cantidad de posibles cigotos diferentes; 22345 ó 10706 .


El número de átomos en todo el universo conocido es “solamente” 1080 , extremamente pequeño en comparación. Por lo tanto los creacionistas no tienen ninguna dificultad para explicar que las clases creadas originalmente podían dar lugar a las diferentes variedades. De hecho, las clases creadas originalmente habrían tenido más heterocigosidad que sus descendientes modernos, pues éstos están más especializados.


No es de extrañar que Ayala reconozca que la mayor parte de las variaciones en las poblaciones surgen a partir de recombinaciones de los genes existentes previamente, y no a causa de mutaciones. Muchas variedades pueden surgir simplemente a partir de la unión de dos alelos recesivos que anteriormente estuvieran escondidos. A pesar de ello, Ayala cree que la información genética surgió de las mutaciones, no de la creación. Su creencia es contraria a la teoría de la información, véase el capítulo 9 “Diseño”

DETERIORO DE LA PERFECCION


Hay un aspecto importante en el modelo creacionista que frecuentemente se pasa por alto, pero es crucial para entender correctamente esta problemática. Se trata del deterioro de la creación originalmente perfecta. Los creacionistas creen esto porque la Biblia dice que el mundo fue creado perfecto (Gen. 1:31), y que la muerte y la degradación paulatina entraron en el mundo por causa del pecado de la primera pareja de humanos (Gen. 3:19, Rom. 5:12, 8:20–22, 1 Cor. 15:21–22,26).


Tal y como se mostró el capítulo anterior, todos los científicos interpretan los datos según sus creencias previas. A partir de esta premisa de perfección seguida de deterioro, se deduce que las mutaciones, como cabría esperar de todo error de copia, han destruido parte de la información genética original. Muchos evolucionistas presentan supuestas estructuras imperfectas como “prueba” de evolución, aunque este es un argumento en contra del diseño perfecto en lugar de a favor de la evolución. Aunque muchas de estas supuestas estructuras imperfectas se pueden interpretar como un deterioro de estructuras que en su momento fueron perfectas, por ejemplo, los ojos de animales ciegos en cuevas. Sin embargo este deterioro no explica cómo surgió originalmente la visión.3

ADAPTACION Y SELECCIÓN NATURAL


Del mismo modo, los entornos naturales que en el pasado fueron completamente adecuados hoy se han deteriorado trasformándose en entornos más hostiles. Los seres vivientes se adaptaron a estos nuevos entornos, y esta adaptación supuso una pérdida de parte de la información genética. Esto es, ciertamente, selección natural, la cual no es un monopolio de los evolucionistas. De hecho, fue un creacionista, Edward Blyth, quien concibió este concepto 25 años antes de que se publicara El Origen de las Especies de Darwin. Pero a diferencia de los evolucionistas, Blyth consideró la selección natural como un proceso conservador cuyo propósito era eliminar los organismos defectuosos, consiguiendo así la preservación de la salud de la población global. La selección natural sólo podría ser creativa si fuera acompañada de mutaciones que aportaran un aumento de la información. 


Por ejemplo, la clase original perro/lobo probablemente poseyera la información necesaria para producir una gran variedad de longitudes de pelaje. Los primeros ejemplares probablemente tuvieran un pelaje de mediana longitud. En el ejemplo simplificado de la ilustración4 , se muestra un único par de genes bajo cada perro. Cada gen puede presentarse en dos formas posibles. Una de las formas del gen (L) contiene instrucciones para el pelaje largo, la otra (C) para pelaje corto. 


En la primera generación (fila 1), partimos de dos individuos de medio pelaje (LC) los cuales engendran descendientes. Cada uno de los descendientes de la primera generación de perros puede heredar un gen de cada progenitor para tener así los dos genes.


En la segunda generación (fila 2) vemos que los descendientes pueden poseer pelaje corto (CC), mediano (LC) o largo (LL). Ahora imaginemos un súbito enfriamiento climático (por ejemplo una Glaciación). 

Solamente aquellos individuos provistos de largo pelaje sobreviven y dan lugar a la tercera generación (fila 3). Así pues, a partir de este momento, todos los perros forman ya una nueva variedad de pelaje largo. Observemos que:

  1. Ahora se han adaptado a su ambiente.
  2. Ahora están más especializados que sus antepasados de la generación 1.
  3. Esto ha ocurrido por medio de la selección natural.
  4. No se han añadido nuevos genes.
  5. De hecho, hay genes que han desaparecido por completo de la población; es decir, ha habido una pérdida de información genética, lo contrario de lo que la evolución del microbio al hombre necesita para ser creíble.
  6. Ahora la población tiene menos capacidad de adaptarse a los cambios medioambientales futuros; si el clima se calentara, no hay información genética para el pelaje corto, por lo tanto los perros sufrirían las consecuencias del calor.

En los organismos de reproducción sexual (en los que cada individuo hereda la mitad de la información presente en cada uno de los progenitores) se da otro proceso que provoca pérdida de información. Por ejemplo, pensemos en una pareja humana con un solo hijo, la madre posee el grupo sanguíneo AB (esto significa que posee ambos alelos el A y el B) y el padre tiene el tipo sanguíneo O (es decir que ambos alelos son O y recesivos). El hijo adquirirá alelos AO o BO, es decir que uno de los dos alelos o el A o el B desaparecerá necesariamente de la información genética del hijo. Por lo tanto, el niño no podrá tener el grupo sanguíneo AB, sino que tan sólo poseerá el A o el B.5


En el caso de una gran población, tomada en su totalidad, es menos probable que se pierdan los genes establecidos porque normalmente hay varias copias de genes de ambos padres (por ejemplo, en sus hermanos y primos). Pero en una pequeña, y aislada población, hay una gran probabilidad de que la información pudiera perderse por combinaciones al azar. Esto se llama deriva genética. Dado que los nuevos genes mutados, empezarán en pequeñas cantidades, es muy probable que sean eliminados por la deriva genética, incluso si fueran genes benéficos.6


En un caso extremo, cuando un solo ejemplar en estado de gestación o una sola pareja se quedan aislados, por ejemplo, porque han sido apartados forzosamente a una isla desierta, puede faltarles una buena cantidad de genes de la población original. Por lo tanto cuando sus descendientes llenan la isla, esta nueva población será diferente de la antigua, portando menos información. Esto se llama el efecto fundador.


Puede darse el caso, en las diferentes poblaciones pequeñas, que la pérdida de información a través de las mutaciones, la selección natural y la deriva genética afecte diferentes informaciones hasta tal punto que estas poblaciones ya no se cruzan y por tanto no procrean descendencia fértil común. Estas dos poblaciones se definen ahora como especies separadas. Por ejemplo, los cambios en el canto o color pueden resultar en pájaros que no reconozcan a su pareja por lo que ni siquiera intentan aparearse. Y así surge una nueva “especie”.

EL DILUVIO


Otro aspecto del modelo creacionista es la enseñanza de la Biblia en Génesis capítulos 6 al 8 según los cuales el planeta entero se inundó, y que tan sólo un macho y una hembra de cada clase de vertebrados terrestres (los animales que tenían vida según la definición bíblica del término hebreo nephesh) se salvaron en el arca de Noé. Un pequeño grupo de animales “limpios” estaban representados por siete individuos (Gen. 7:2). La Biblia también enseña que el arca se posó en las montañas de Ararat. A partir de estas presuposiciones, los creacionistas concluyen que estas clases se multiplicaron y sus descendientes se esparcieron por la tierra. Los “efectos fundador” habrían sino habituales, provocando que muchas “clases” dieran lugar a varias “especies” observadas hoy en día. (La especificación causada por aislamiento geográfico se llama alopátrida)

COMPARACION DE LOS DOS MODELOS


Si entendemos la creación bíblica correctamente, podemos analizar las “evidencias” a favor de “la evolución como proceso contemporáneo” presentadas en Enseñando la Evolución en las páginas 16-19. Los tres diagramas a continuación nos ayudan en este análisis:

 

Figure 1
  Imagen 1: El “árbol” evolucionario; postula que todas las especies del día de hoy son descendientes de un antepasado común (el cual asimismo evolucionó a partir de compuestos químicos inertes). Esto es lo que realmente enseña la evolución.
 


Figure 2
Imagen 2: El supuesto “césped” creacionista. Representa la caricatura del creacionismo presentada por Enseñando la Evolución; las “clases” del Génesis eran las mismas que las especies de hoy. 



Figure 3
Imagen 3: El verdadero “huerto” creacionista–dentro de las “clases” originales del Génesis se ha producido la diversidad con el tiempo (los creacionistas a menudo lo llaman baramin, Del hebreo bara = crear, y min = clase. Muchas de las evidencias de variaciones presentadas en Enseñando la Evolución refutan sólo versiones espantapájaros del creacionismo de la ilustración 2, pero las evidencias de variaciones presentadas encajan perfectamente .con el verdadero modelo “huerto” del creacionismo.

 

LAS SUPUESTAS EVIDENCIAS DE QUE LA EVOLUCION ACTÚA HOY


Esta sección tratará de algunos de los ejemplos usados por Enseñando la Evolución, y muestra que encajan mejor con el modelo creacionista.

LA RESISTENCIA A LOS ANTIBIOTICOS Y PESTICIDAS


Enseñando la Evolución dice en las páginas 16–17:

“La continua evolución de los patógenos humanos se ha convertido en uno de los más serios problemas sanitarios al que se enfrentan las sociedades humanas. Muchas cepas de bacteria han llegado a ser más y más resistentes a los antibióticos a medida que la selección natural ha incrementado la resistencia de las cepas que surgen de forma natural a través de la variación genética.
Episodios similares de rápida evolución están ocurriendo en muchos y muy diversos organismos. Las ratas han desarrollado resistencia al veneno warfarina. Muchos cientos de especies de insectos y otras plagas agrícolas han evolucionado adquiriendo resistencia a los pesticidas que se usan para combatirles; incluso las defensas químicas ingeniadas genéticamente en las plantas”.

¿Qué relación tiene todo esto con la evolución de nuevas especies con nueva información genética? Nada en absoluto. Lo que ha sucedido en la mayoría de los casos es que ciertas bacterias previamente poseían genes que resistían a los antibióticos. De hecho, algunas bacterias, obtenidas mediante la descongelación de material biológico que había sido congelado antes de que el hombre desarrollara los antibióticos, han mostrado ser resistentes a los antibióticos. Cuando se aplican los antibióticos a una población de bacterias, aquellas que carecen de resistencias mueren, y toda la información genética contenida en ellas desaparece. 

Las bacterias supervivientes llevan menos información, aunque todas son resistentes. El mismo principio se aplica a las ratas e insectos que “evolucionan” resistencia a los pesticidas. También en estos casos, la resistencia ya estaba presente previamente, y los individuos que carecían de la resistencia fueron eliminados. 


En otros casos, la resistencia a los antibióticos es el resultado de una mutación, pero en todos los casos conocidos, esta mutación ha destruido información. Por sorprendente que pudiera parecer, la destrucción de información puede, en ocasiones, resultar provechosa. Un ejemplo es la resistencia al antibiótico penicilina. Las bacterias normalmente producen una encima, llamada penicilinaza, que destruye a la penicilina. La cantidad de penicilinaza es controlada por un gen. 

Normalmente se produce suficiente penicilinaza como para enfrentarse a la penicilina que se encuentra en el ambiente, pero las bacterias se ven desbordadas si se introduce una enorme cantidad en el cuerpo de los pacientes. Si una mutación desactiva el gen que controla este proceso se produce como resultado que la producción de penicilinaza aumenta mucho más de lo habitual lo cual permite a la bacteria resistir a los antibióticos. Pero normalmente, esta bacteria mutada será menos apta, porque desperdicia sus fuerzas produciente penicilinaza innecesaria. 


Otro ejemplo de resistencia adquirida a los antibióticos es la transferencia de partes del material genético (llamado plásmidos) entre bacterias, incluso entre las de especies diferentes. Pero esto también es un proceso en el que se usa información previamente existente, y no explica el origen.7

ESPECIES DE CRISOPIDOS


Otro ejemplo de “evolución” se da en la página 17, donde Enseñando la Evolución dice:

“Las especies de crisópidos norteamericanas Chrysoperla carnea y Chrysoperla downesi se separaron de una especie antepasada común recientemente en el tiempo evolutivo y son muy similares. Pero difieren en el color, reflejando sus diferentes hábitats, y se reproducen en distintas épocas del año.”

Esta afirmación es esencialmente cierta, pero la interpretación evolutiva de este hecho no es la única posible. Una interpretación creacionista es que la clase original Chrysoperla fuera creada con genes para poder producir una variedad amplia de colores y comportamientos reproductores. Esto ha dado lugar a descendientes más especializados. La especialización significa que cada uno de ellos ha perdido la información para ciertos colores y comportamientos. La formación de nuevas especies (especiación) sin ganancia de información no es ningún problema para los creacionistas8 . La adaptación/variación dentro de la Chrysoperla, lo cual no implica ninguna adición de nueva información genética compleja, no dice nada sobre el origen de los crisópidos, que es lo que se supone que los evolucionistas tratan de explicar.

LOS PINZONES DE DARWIN


En la página 19, Enseñando la Evolución dice:

“Un ejemplo particularmente interesante de evolución contemporánea es el de las 13 especies de pinzones estudiadas por Darwin en las Islas Galápagos, ahora conocidas como los pinzones de Darwin. … La sequía contribuye a la disminución de las nueces frágiles fáciles de abrir, pero potencia la supervivencia de plantas que producen nueces más grandes, y más fuertes.

Por lo tanto la sequía favorece a los pájaros que posean un pico ancho y fuerte que pueda ser útil para romper estas semillas más fuertes, produciendo poblaciones de pájaros con estas características. [Peter y Rosemary Grant de la Universidad de Princeton] han estimado que si las sequías ocurren cada 10 años en las islas, entonces una nueva especie de pinzón podría surgir en tan solo 200 años.”


Pero la población original de pinzones disponía ya de una amplia variedad de tamaños de pico. Cuando se produce una sequía, los pájaros con picos que no son suficientemente fuertes ni anchos no pueden romper las nueces, y en consecuencia son eliminados, junto con toda la información genética que llevan dentro de sí. Una vez más, no vemos que surja ninguna nueva información, por lo tanto esto no apoya la evolución capaz de trasformar las moléculas en personas.


Por otro lado, la especificación rápida (200 años) es una buena evidencia del modelo creacionista bíblico. Los críticos dudan de que todas las especies animales actuales hubieran cabido en el arca. Sin embargo, el arca sólo necesitaba albergar 8.000 especies de animales terrestres vertebrados, las cuales serían suficientes para producir la amplia variedad de especies que tenemos hoy.9 Los pinzones de Darwin muestran que no hace falta mucho tiempo para que surja una nueva especie.10

CRUZES DE RAZAS FRENTE A EVOLUCION


En las páginas 37–38, Enseñando la Evolución asocia los apareamientos artificiales de pichones y perros con la evolución. Sin embargo, todo lo que los criadores hacen es seleccionar la información que ya está presente. Por ejemplo, los Chihuahuas se engendraron seleccionando para su reproducción a los perros más pequeños a lo largo de muchas generaciones. Pero este proceso elimina los genes causantes del gran tamaño.

Por el procedimiento opuesto se habría podido conseguir Grandes Daneses a partir de la misma población originaria, eliminando los genes que causan el pequeño tamaño. Por lo tanto el cruce simplemente ha separado en líneas diferenciadas la mezcla de información existente anteriormente. Todos los individuos resultantes disponen de menos información que la existente en clase original perro/lobo.


Muchas razas son víctimas de condiciones hereditarias debido a las mutaciones, por ejemplo los hocicos “aplastados” del buldog y doguillos. Pero su pérdida de información genética y sus defectos heredados prueban que los perros de raza son menos “aptos” en el ambiente natural que los mestizos, y los veterinarios pueden confirmar que los perros de raza son los que sufren más enfermedades.


De hecho, las distintas razas pueden cruzarse entre sí y producir descendencia, incluso Grandes Daneses y Chihuahuas, esto muestra que aún son la misma especie. La aparición de especies no es un problema para los creacionistas (véase la sección sobre crisópidos). Pero si la única información disponible sobre los Grandes Daneses y los Chihuahuas fuera la del registro fósil, habrían sido clasificados como pertenecientes a especies diferentes o incluso a géneros distintos. De hecho, sin intervención humana, Grandes Daneses y Chihuahuas no podrían producir descendencia (hibridizar), por lo tanto, en su ambiente natural, podrían ser considerados como especies diferentes. Los creacionistas consideran que los cruces de perros son una muestra de cómo Dios programó una enorme capacidad de variación en la clase original perro/lobo.

DARWIN FRENTE A UN MODELO CREACIONISTA DEFICIENTE


En las páginas 35–36, Enseñando la evolución trata de algunas observaciones de Darwin. Por ejemplo, los armadillos, tanto los vivientes como los fósiles, se hallan sólo de América del Sur. Asimismo, los animales de las Islas Galápagos son parecidos a los de Ecuador, mientras que las criaturas de de las islas de la costa africana están emparentadas con aquellas de África. Después el libro afirma:

“Darwin no podía ver cómo estas observaciones pudieran explicarse a partir de la opinión predominante de aquellos días, según la cual cada especie había sido creada independientemente, y las especies mejor adaptadas a cierto lugar habían sido creadas en ese preciso lugar”.

A depiction of Noah's Ark
El arca, a escala, junto a un moderno camión y una persona


Esto es en realidad una caricatura, no es lo que los creacionistas bíblicos creen, porque ignora completamente el diluvio global que se menciona en Génesis capítulo 6-9. El diluvio anegó todos los vertebrados terrestres que quedaron fuera del arca y remodeló totalmente la orografía terrestre. Por lo tanto, no hay forma de que ningún animal pudiera haber sido creado en el lugar donde habita hoy.

A depiction of Noah's Ark

Del mismo modo, todos los vertebrados terrestres de la actualidad descenderían de aquellos que desembarcaron del arca en las montañas de Ararat; a lo largo de generaciones, emigraron a sus lugares de hábitat actuales. No es ninguna sorpresa para los creacionistas bíblicos que los animales de las islas de la costa africana sean similares a aquellos de África, pues emigraron a las islas a través del continente africano.

Las observaciones de Darwin podían explicarse fácilmente en base al modelo bíblico creación/diluvio. Sin embargo, en el tiempo de Darwin, la mayoría de sus oponentes no creían en el modelo bíblico de creación, sino que lo habían “re interpretado” para adaptarlo a las creencias de aquellos días; según las cuales la Tierra es muy antigua.

Una creencia muy extendida era que había habido una serie de inundaciones globales seguidas de re-creaciones, en lugar de un solo diluvio seguido de migraciones. Darwin realizó observaciones que no encajaban en este modelo no bíblico. Esto le permitió desacreditar la creación y la Biblia misma, a pesar de que lo que desacreditó ¡ no era la verdadera creencia bíblica !

Un experimento interesante de Darwin, citado en Enseñando la evolución en la página 38, también apoya al modelo de creación diluvio. Si desea leer más sobre el diluvio lea este artículo.

“Haciendo flotar caracoles en agua salada durante prolongados periodos, Darwin llegó al convencimiento de que, en raras ocasiones, los caracoles pueden haber “flotado en trozos de madera a la deriva cruzando brazos de mar no muy anchos.” … Antes de Darwin, la existencia de caracoles terrestres y murciélagos, pero no animales típicamente terrestres, en las islas del océano era simplemente notada y catalogada como un hecho. Es muy poco probable que alguien hubiera pensado en probar si los caracoles tenían capacidad para sobrevivir durante prolongados periodos de tiempo en agua salada. Incluso si lo hubieran hecho, tal experimento habría tenido pocas consecuencias.”

Por lo tanto, Darwin contribuyó a resolver el problema que plantean los escépticos de la Biblia y en particular del relato del diluvio y el arca: “¿Cómo llegaron los animales a los lugares alejados?” Esto también demostró que algunos invertebrados pudieron haber sobrevivido al diluvio fuera del arca,11 posiblemente sobre balsas de piedra pómez o amasijos de vegetación, o sobre maderas a la deriva, tal y como Darwin sugirió.

Otros experimentos de Darwin demostraron que las semillas de jardín podían germinar tras 42 días de inmersión en agua salada, es decir que podrían haber viajado 2.240 Km. (1.400 millas) sobre una corriente oceánica normal.12 Esto muestra cómo las plantas podrían haber sobrevivido fuera del arca; flotando del mismo modo en maderas a la deriva, piedra pómez, o balsas de vegetación incluso si se sumergieran frecuentemente.

Por tanto, el modelo creación-diluvio-dispersión podría haber llevado a tales experimentos, a pesar de lo que concluye Enseñando la Evolución .13

Referencias
[1] Muchos creacionistas definen “clases” como un grupo de criaturas que pueden hibridizar entre’sí, como mínimo hasta el punto en que un huevo fertilizado es formado, aunque la descendencia no sea fertil o incluso viable. También, si dos criaturas pueden hibridizar con una tercera criatura, es porque son miembros de la misma clase. Para más detalles véase D. Batten, “Ligers and wholphins? What next?” Creation 22(3):28–33, Junio–Agosto 2000; <creation.com/liger>.
[2] F.J. Ayala, “The Mechanisms of Evolution”, Scientific American 239(3):48–61, Septiember 1978, citado en la página 55.
[3] Otras supuestas imperfecciones son en realidad ejemplos de excelente diseño que fueron falsamente interpretadas a causa de la ignorancia, como una imperfección. Un buen ejemplo es la afirmación tan común de que el ojo esta hecho al revés, cuando es una característica esencial de diseño. Ver An Eye for Creation: An Interview with Eye-Disease Researcher Dr George Marshall, University of Glasgow, Scotland, Creation 18(4):19–21, 1996; también P.W.V. Gurney, Our Inverted Retina Is It Really Bad Design ? Journal of Creation 13(1):37–44, 1999. <creation.com/retina>.
[4] Basado en Creation 20(4):31, Septiembre–Noviembre 1998.
[5] Para saber más sobre cómo los creacionistas pueden explicar el origen de los diferentes grupos sanguíneos a partir de un solo par de antepasados humanos , véase J. D.Sarfati, “Blood types and their origin”, Journal of Creation 11(2):31–32, 1997. 
[6] La posibilidad de supervivencia = 2s/(1-e-2sN), donde’s = coeficiente de selección y N es el tamaño de la población. Esto converge asintóticamente a 2s donde sN es grande. Esto significa que para que una mutación que tenga una ventaja selectiva del 0.1%, considerada típica en la naturaleza, hay una posibilidad de 99.8% que ésta se pierda. Por esto es más difícil que una gran población substituya una mutación benéfica. Pero las poblaciones pequeñas también tienen sus propias desventajas, por ejemplo es mucho más difícil que produzcan mutaciones beneficiosas, y son vulnerables a los efectos dañinos de los cruces y de la deriva genética. Ver L.M. Spetner, Not By Chance (Brooklyn, NY: The Judaica Press, 1996, 1997), capítulo 3 y 4.
[7] Ver también C. Wieland, “Superbugs: not super after all”, Creation 20(1):10–13, Diciembre 1997–Febrero 1998; J.D. Sarfati, Anthrax and antibiotics: Is evolution relevant?” <creation.com/anthrax>.
[8] D. Catchpoole & C. Wieland, “Speedy species suprise”, Creation 23(2): 13–15, Marzo 2001; <creation.com/speedy>.
[9] D. Batten et al. El Libro de las Respuestas Creacionistas, capítulo 13, CMI, Australia, 2006; J. Woodmorappe, Noah’s Ark: A Feasibility Study (Santee, CA: Institute for Creation Research, 199.
[10] C. Wieland, “Darwin’s finches: evidence supporting rapid post-Flood “adaptation””, Creation 14(3):22–23, Junio–Agosto 1992; ver también C. Wieland, ”Review of J. Weiner”s Book: The Beak of the Finch: Evolution in Real Time”, CEN Technical Journal 9(1):21–24, 1995. Este libro está lleno de ataques condescendientes y engañosos contra los creacionistas, y es una herramienta propagandística esencial usada por Enseñando la Evolución.
[11] Los creacionistas, partiendo de la Biblia, señalan que las palabras Hebreas para los animales tomados en el arca no incluyen a los invertebrados, y creen que los invertebrados posiblemente no tiene vida en el sentido del término nephesh. De estas premisas se deduce que deben haber sobrevivido fuera del arca de algún modo. Véase la referencia 9 donde se mencionan algunas soluciones plausibles a este y otros problemas que se han planteado relacionados con el arca.
[12] J. Weiner, The Beak of the Finch: Evolution in Real Time (Londres: Random House), pagina 136.
[13] En lo que se refiere a preguntas del tipo “¿Cómo llegaron los koalas a Australia?” hay varias posibilidades. Los vertebrados terrestres podrían haber emigrado ampliamente cuando aparecieron puentes terrestres cuando el nivel del mar era más bajo durante la Edad del Hielo tras el diluvio. Otro factor importante es la introducción por parte de los humanos. Así es como el conejo llegó a Australia, y algunos de los animales de Australia podrían haber llegado con los aborígenes. Véase D. Batten et al., ref. 9, cap 16.
 

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