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Es duro hacer predicciones, especialmente acerca del futuro...



por Michael Behe
adaptado por Santiago Escuaín
 
Como he hecho notar aquí en SEDIN hace unas horas, un reciente artículo confirma una inferencia clave que hice en 2007 en The Edge of Evolution [El límite de la evolución]. Escribiendo en PNAS, Summers et al. 2014 concluyen que «el requisito mínimo para (una baja) actividad de transporte de [cloroquina] ... es dos mutaciones». Este es el segundo de tres artículos sobre este tema.

En realidad, y con mis disculpas a Yogi Berra, hay algunas cuestiones acerca de las que no es tan difícil predecir el futuro —como lo es el caso de la necesidad de múltiples mutaciones para conseguir alguna función seleccionable. Retrotrayéndonos a 1970, cuando razonar acerca de las secuencias era vanguardista, el fallecido eminente biologo evolutivo John Maynard Smith se preocupó acerca de cómo podrían evolucionar. Maynard Smith planteó el problema en términos de un pequeño juego:

El modelo de evolución de proteína que quiero analizar se comprende mejor por analogía con un popular juego de palabras. El propósito del juego es pasar de una palabra a otra de la misma longitud cambiando una letra cada vez, con la exigencia de que todas las palabras intermedias tengan sentido en el mismo idioma. Así, «WORD» puede convertirse en «GENE» en la cantidad mínima de etapas como sigue:

WORD WORE GORE GONE GENE

Se debe cambiar sólo una letra a la vez, y cada vez la palabra debe tener sentido (aquí se trata de palabras en inglés).

Naturalmente, las mutaciones vienen en muchas variedades diferentes, además de las sustituciones simples que Maynard Smith consideró, como he considerado de manera detallada en The Edge of Evolution. En todo caso, estas son la clase que son relevantes para el surgimiento de la resistencia a la cloroquina. Lo que es más, el argumento general de Maynard Smith acerca de la necesidad de proceder un paso a la vez se aplica a todas las mutaciones. Por ejemplo, si un efecto susceptible de selección precisa de una cierta duplicación genética además de una deleción de una región determinada, esta combinación ocurrirá con mucha menor frecuencia que si solamente se precisa de uno de estos dos pasos.

Dicho esto, no todas las palabras se pueden conseguir de esta manera. Quizá no todas las proteínas tampoco. El posterior teórico Allen Orr también reconoció la restricción general de la evolución a un cambio cada vez:

Dados unos realistas ritmos bajos de mutación, los dobles mutantes serán tan raros que la adaptación se ve esencialmente limitada a explorar —y a sustituir— vecinos de un paso mutacional. Así, si una secuencia doble mutante es favorable pero todos los mutantes de una sola secuencia aminoácida son deletéreos, la adaptación generalmente no procederá.

Así es, la adaptación generalmente no procederá, pero en circunstancias especiales puede suceder. Por ejemplo, una manera de superar el obstáculo de una mutación a la vez sería aumentar estos bajos ritmos de mutación, como lo hace el VIH. Otra manera es tener una cantidad enorme de organismos para aumentar la probabilidad —una cantidad de población astronómica. Esto está fuera de las posibilidades en el caso de animales grandes. Pero en el caso de organismos unicelulares, como el parásito de la malaria (el Plasmodium falciparum), es factible. El distinguido especialista en malaria en la Universidad de Oxford Nicholas White observó acerca de la población de malaria mundial que «en cualquier período de 2 días ... los enfermos contendrían [un total] de entre 5 × 1016 y 5 × 1017 parásitos de malaria». Y:

La resistencia a la cloroquina en P. falciparum ha surgido espontáneamente menos de diez veces en los últimos cincuenta años. Esto sugiere que la probabilidad por parásito de desarrollar la resistencia de novo es del orden de 1 en 1020 multiplicaciones del parásito.

Si lo calculamos, ¡esta enorme cantidad de parásitos sería producida en la tierra a lo largo del curso de quizá una cantidad de años!

Ahora bien, ¿por qué se necesita una cantidad tan prodigiosa de organismos para adaptarse cuando se precisa de muchísimos menos para contrarrestrar otros medicamentos antimaláricos? ¿Cuál podría ser el obstáculo frente al desarrollo de la resistencia a la cloroquina? Hace una década, Hayton y Su 2004 tuvieron una buena idea: «En base a los haplotipos mutantes pfcrt conocidos hasta la fecha, es probable que sean necesarios unos cambios multipunto simultáneos en el pfcrt para conferir [resistencia a la cloroquina]». Así, en base de las secuencias mutantes conocidas, a partir del cálculo que expone que la adaptación no puede «en general» proceder si se precisa de mutaciones múltiples, sin embargo con la enorme población disponible para originar resistencia, simplemente no cuesta tanto predecir el futuro. De hecho, Hayton y Su lo predijeron: resultaría que las mutaciones múltiples serían necesarias para que los parásitos de la malaria se adaptasen a la cloroquina. Yogi Berra se habría sentido complacido.

Pero hubo otros que no se sintieron complacidos en absoluto, pero en nada —la mayoría de los reseñadores darwinistas de The Edge of Evolution, obra en la que cité a los autores anteriores. No solamente no se sintieron complacidos, sino que entraron en un estado de rehazo —bien ignorándolo, desacreditándolo, o negándolo directamente. Y así tuvimos el espectáculo de Sean Carroll pontificando en Science:

Se pueden acumular sustituciones múltiples cuando cada sustitución aminoácida simple afecta al comportamiento, por ligeramente que sea, porque la selección puede actuar sobre cada sustitución de manera individual y los cambios pueden realizarse secuencialmente.

Bien, esta es la teoría, Pero, ¿qué sucede si una sustitución aminoácida solitaria necesaria no afecta en absoluto al comportamiento (debido a que es neutra), o «afecta al comportamiento» empeorándolo? (Véase aquí mi respuesta a la reseña de Carroll.) Que le cuente sus ideas acerca de «cambios secuenciales» a los parásitos maláricos muriendo en masa debido a que sólo tienen una de las dos mutaciones necesarias para originar la resistencia a la cloroquina. Que le cuente esto a las personas salvadas a lo largo de décadas gracias a que la cloroquina seguía siendo eficaz, en contraste con medicamentos como la atovaquona que apenas funcionan en absoluto debido a que se han vuelto ineficace después de sólo una mutación. Luego Kenneth Miller dijo con un deje de indignación en Nature:

Behe descarga pruebas que sugieren que la resistencia a la cloroquina pueden ser el resultado de mutaciones secuenciales, no simultáneas, potenciadas por el llamado fenotipo ARMD (resistencia acelerada a múltiples medicmentos), que es él mismo inducido por medicamentos.

Pero si alguien estaba sembrando confusión y descartando pruebas, este era Miller. (Véase aquí mi respuesta a la reseña de Miller.) Luego hemos sabido de otro partidario del muy darwinista Centro Nacional para la Educación Científica (Carroll y Miller también están afiliados al mismo), Nicholas Matzke, que escribió en Trends in Ecology and Evolution:

Las dos mutaciones de Behe no siempre ocurren de manera conjunta. Como resultado, [la resistencia a la cloroquina] es a la vez más compleja e inmensamente más probable de lo que cree Behe.

Matzke tiene razón en que las mismas dos mutaciones que analicé en mi libro no siempre aparecen juntas. (Véase aquí mi respuesta a la reseña de Matzke.) Pero esto no significa que no se precisase de dos mutaciones, sencillamente que sus identidades no habían quedado establecidas con certidumbre. Ahora sí han sido identificadas, y vemos por qué la resistencia a la cloroquina es inmensamente menos probable de lo que cree Matzke.

Y en New York Times el mismísimo Richard Dawkins nos exhorta a no depositar demsiada fe en la aritmética:

Si son correctos, los cálculos de Behe dejarían con un solo trazo frustrada a toda una generación de genetistas matemáticos, que han expuesto en repetidas ocasiones que los ritmos evolutivos no quedan limitados por las mutaciones.

Pero lo cierto es que algo estaba limitando el ritmo de desarrollo de la resistencia a la cloroquina. (Como he observado en mi respuesta, los cálculos en The Edge of Evolution no contradicen a ningunos «genetistas matemáticos» en absoluto, sencillamente porque nadie ha intentado nunca modelar los complejos sistemas que describí en ningún detalle suficiente.) Ahora bien, ¿cual podría ser? Tal como Maynard Smith dio por supuesto, como Allen Orr calculó, y tal como Hayton y Su 2004 dedujeron fácilmente a partir de los datos, si se precisa de dos cambios, el ritmo para conseguir estas mutaciones quedaría sumamente limitado. Y tenían razón. Dawkins se equivocó de medio a medio

La necesidad de múltiples mutaciones para el surgimiento de la resistencia a la cloroquina en la malaria no era tan difícil de ver. Entonces, ¿a qué se debe que los reseñadores darwinistas de The Edge of Evolution no lo vieron?

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